¿Cuándo tengo que hacerme una endodoncia?

Sentir dolor en un diente no siempre significa que haya que extraerlo. De hecho, en muchas ocasiones, la solución más conservadora y eficaz es realizar una endodoncia, un tratamiento que permite eliminar la infección y conservar la pieza dental natural.

Sin embargo, una de las preguntas más frecuentes en consulta es clara: ¿cómo sé si necesito una endodoncia?

Entender cuándo está indicada y qué síntomas deben alertarnos es fundamental para evitar complicaciones mayores.

¿Qué es exactamente una endodoncia?

La endodoncia es el tratamiento que se realiza cuando la pulpa dental (el nervio del diente) está inflamada o infectada de forma irreversible. La pulpa se encuentra en el interior del diente y contiene vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas.

Cuando una caries profunda, un traumatismo o una fractura alcanzan esa zona interna, el tejido pulpar puede dañarse.

En ese momento, el tratamiento indicado consiste en:

  • Eliminar el tejido infectado.
  • Desinfectar el interior del conducto.
  • Sellarlo herméticamente.
  • Reconstruir posteriormente el diente.

El objetivo no es “matar el nervio”, como popularmente se dice, sino salvar el diente y evitar su extracción.

¿Cuáles son los síntomas que indican que puedo necesitar una endodoncia?

No todos los casos presentan los mismos signos, pero existen síntomas muy característicos que deben hacernos acudir al dentista cuanto antes.

Dolor intenso y persistente

Es el síntoma más frecuente. Se trata de un dolor profundo, pulsátil, que puede empeorar al masticar o al tumbarse. En ocasiones, el dolor aparece de forma espontánea, incluso sin estímulo.

Sensibilidad prolongada al frío o al calor

Cuando el dolor al frío o al calor no desaparece rápidamente y se mantiene durante varios segundos o minutos, puede indicar que la pulpa está afectada.

Dolor al morder o al presionar el diente

Si al masticar notas una molestia localizada en un diente concreto, puede existir inflamación en la raíz.

Inflamación o flemón

Cuando la infección avanza, puede aparecer inflamación en la encía o incluso en la cara. Esto indica que la infección ha salido del interior del diente y requiere tratamiento inmediato.

Cambio de color del diente

Un diente que se oscurece tras un golpe puede estar necrosado, aunque no duela. En estos casos, la endodoncia puede ser necesaria incluso sin síntomas.

¿Siempre que duele un diente hay que hacer endodoncia?

No. Este es un punto importante.

Existen dolores dentales provocados por caries superficiales, sensibilidad dental o problemas en la encía que no requieren endodoncia. Por eso es imprescindible realizar una exploración clínica y, en muchos casos, una radiografía para confirmar el diagnóstico.

Solo cuando la inflamación pulpar es irreversible o existe necrosis del nervio está indicada la endodoncia.

¿Qué ocurre si no me hago la endodoncia a tiempo?

Retrasar el tratamiento puede tener consecuencias importantes. La infección no desaparece sola. Si no se trata:

  • Puede extenderse al hueso.
  • Puede formarse un absceso.
  • Puede producir dolor intenso recurrente.
  • En casos avanzados, puede obligar a extraer el diente.

Además, una infección dental no tratada puede afectar al estado general de salud.

Por eso, ante síntomas compatibles, lo más recomendable es realizar una Revisión dental general para valorar el estado del diente y actuar de forma conservadora.

¿Es dolorosa la endodoncia?

Con las técnicas actuales y la anestesia local, la endodoncia no es un tratamiento doloroso. De hecho, el objetivo es precisamente eliminar el dolor causado por la infección.

Tras el procedimiento puede existir una ligera molestia durante unos días, que suele controlarse fácilmente con medicación antiinflamatoria.

La percepción de que “la endodoncia duele” responde más a la infección previa que al tratamiento en sí.

¿Qué pasa después de la endodoncia?

Una vez finalizada la limpieza y sellado de los conductos, el diente debe reconstruirse adecuadamente. En muchos casos, especialmente cuando ha perdido gran parte de su estructura, se recomienda colocar una corona para protegerlo y devolverle su resistencia.

Un diente endodonciado bien restaurado puede durar muchos años y seguir funcionando con normalidad.

¿Se puede evitar una endodoncia?

En muchos casos sí. La clave está en la prevención.

Las caries profundas son la causa más frecuente de afectación pulpar. Detectarlas en fases iniciales permite tratarlas con empastes conservadores, evitando que lleguen al nervio.

Por eso es fundamental mantener revisiones periódicas y una correcta higiene oral. Una simple caries no tratada puede evolucionar y terminar requiriendo un tratamiento más complejo.

En definitiva: ¿cuándo tengo que hacerme una endodoncia?

Necesitarás una endodoncia cuando el nervio del diente esté dañado de forma irreversible, generalmente debido a caries profundas, traumatismos o infecciones avanzadas.

Si presentas dolor intenso, sensibilidad persistente, inflamación o cambios de color en un diente, no lo dejes pasar. Un diagnóstico temprano puede marcar la diferencia entre conservar tu pieza dental o perderla.

En la red de clínicas con Certificado de Excelencia Odontológica DentalQuality, encontrarás odontólogos expertos que realizarán un diagnóstico riguroso y te explicarán con claridad si tu caso requiere una endodoncia o puede tratarse de forma más conservadora.

Porque conservar tus dientes naturales siempre será la mejor opción cuando es posible.

Prótesis dental removible: qué es, cuándo se recomienda y qué tipos existen

La pérdida de una o varias piezas dentales no solo afecta a la estética de la sonrisa. También altera la masticación, el habla y el equilibrio de toda la boca, pudiendo generar desplazamientos dentales, sobrecarga en la articulación mandibular y problemas en las encías.

En este contexto, la prótesis dental removible sigue siendo una solución habitual y perfectamente válida en odontología cuando está bien indicada.

Eso sí, no todas las prótesis removibles son iguales ni sirven para todos los pacientes. Conocer qué son, cómo funcionan y qué tipos existen es clave para tomar decisiones informadas sobre la salud oral.

¿Qué es una prótesis dental removible?

Una prótesis dental removible es un dispositivo diseñado para sustituir dientes ausentes que el propio paciente puede retirar y colocar. A diferencia de las prótesis fijas, no va cementada ni atornillada de forma permanente, sino que se apoya sobre la encía, sobre los dientes naturales que aún permanecen en boca o sobre ambos.

Su objetivo es restaurar la función masticatoria, mejorar la estética dental y facilitar una correcta fonación. Aunque no sustituye por completo la sensación de los dientes naturales, una prótesis bien diseñada y correctamente ajustada puede mejorar de forma notable la calidad de vida del paciente.

¿Cuándo se recomienda una prótesis removible?

Este tipo de prótesis suele indicarse cuando existen múltiples ausencias dentales y no es posible, al menos inicialmente, realizar un tratamiento fijo. También es frecuente en pacientes con pérdida dental avanzada, con limitaciones óseas, condiciones médicas específicas o cuando se busca una solución funcional más accesible.

En algunos casos, la prótesis removible actúa como tratamiento provisional, mientras se planifica una rehabilitación más definitiva mediante implantes dentales. En otros, puede convertirse en una solución estable si se mantiene correctamente y se realizan revisiones periódicas.

Tipos de prótesis dentales removibles

Dentro de las prótesis removibles existen diferentes opciones, y la elección depende siempre del número de dientes ausentes, el estado de las encías y del hueso, así como de las necesidades del paciente.

  • Las prótesis removibles acrílicas se utilizan habitualmente cuando faltan muchas piezas dentales o incluso todos los dientes. Se apoyan principalmente sobre la encía y buscan un efecto de sellado para mantenerse estables. Aunque son más voluminosas, tienen la ventaja de que permiten añadir dientes en el futuro si se producen nuevas pérdidas.
  • Las prótesis removibles esqueléticas incorporan una estructura metálica interna que aporta mayor resistencia y estabilidad. Se apoyan parcialmente sobre los dientes naturales mediante ganchos, lo que mejora la retención. Están indicadas cuando todavía existen suficientes dientes sanos que puedan actuar como soporte, aunque es fundamental que estos dientes estén libres de patología periodontal.
  • Las prótesis removibles flexibles están fabricadas con materiales más elásticos que el acrílico convencional. Ofrecen una mayor sensación de comodidad y una estética más discreta, ya que los ganchos suelen ser del color de la encía. No obstante, no son adecuadas para todos los casos y deben valorarse de forma individualizada.

Ventajas y limitaciones de las prótesis removibles

Una de las principales ventajas de las prótesis removibles es que permiten recuperar función y estética de forma relativamente sencilla. Además, su mantenimiento y reparación suelen ser más accesibles y, en algunos casos, pueden adaptarse con el paso del tiempo.

Sin embargo, también presentan limitaciones. La estabilidad nunca es igual a la de una prótesis fija, pueden aparecer rozaduras o molestias si no están bien ajustadas y requieren un periodo de adaptación. Por este motivo, el seguimiento profesional es fundamental.

La importancia de una boca sana antes del tratamiento

Antes de colocar una prótesis removible es imprescindible evaluar el estado de las encías y de los dientes restantes. La presencia de enfermedades como la periodontitis puede comprometer seriamente el éxito del tratamiento y acelerar la pérdida de los dientes que sirven de soporte.

Por ello, es habitual realizar previamente una profilaxis dental y asegurarse de que no existen infecciones activas ni inflamación gingival. Mantener una correcta higiene oral y realizar limpiezas profesionales periódicas es clave para evitar complicaciones.

¿Existen alternativas a la prótesis removible?

En determinados casos, especialmente cuando se busca mayor estabilidad y confort, pueden valorarse alternativas como la rehabilitación mediante implantología dental. Los implantes permiten sustituir las piezas perdidas de forma más estable y duradera, aunque no siempre son viables en todos los pacientes.

La elección entre prótesis removible, prótesis fija o implantes debe basarse siempre en un diagnóstico individualizado, teniendo en cuenta factores médicos, funcionales y personales.

Revisiones y seguimiento: un aspecto clave

Llevar una prótesis removible no es un tratamiento cerrado. Con el paso del tiempo, la forma de la encía y del hueso cambia, lo que puede provocar desajustes.

Por ello, acudir a una revisión dental general periódica permite detectar problemas a tiempo y garantizar que la prótesis siga cumpliendo su función sin causar daños en la boca.


En la red de clínicas con Certificado de Excelencia Odontológica DentalQuality®, encontrarás odontólogos que valorarán tu caso con criterio clínico y te orientarán hacia la prótesis removible más adecuada (o hacia alternativas como implantes, sobredentaduras o puentes si realmente son mejores para ti).

Si notas que tu prótesis se mueve, te roza o te obliga a usar adhesivos a diario, pide revisión: muchas complicaciones se resuelven con un ajuste a tiempo.

¿Pueden los dolores de muelas causar dolor de oído?

Es una duda muy habitual en consulta y la respuesta es : un dolor de muela puede provocar dolor de oído, incluso cuando el oído está completamente sano.

Esta situación desconcierta a muchos pacientes, ya que tienden a pensar que el origen del problema está en el oído cuando, en realidad, la causa se encuentra en la boca.

Este tipo de dolor se conoce como dolor referido. Es decir, el problema se origina en una zona concreta —una muela, una encía o la mandíbula—, pero el cerebro interpreta la señal dolorosa como si procediera de otra área cercana, en este caso el oído.

Comprender por qué ocurre esta conexión es clave para no retrasar el diagnóstico y evitar tratamientos innecesarios.

Por qué una muela puede provocar dolor en el oído

La explicación está en la anatomía. El oído, los dientes, las encías y la articulación temporomandibular están conectados por una compleja red de nervios, especialmente el nervio trigémino, que es uno de los principales responsables de la sensibilidad facial.

Cuando existe una inflamación o infección dental, esa señal dolorosa puede “viajar” por las mismas vías nerviosas y manifestarse como un dolor profundo en el oído, la sien o incluso el cuello. Por eso, en muchos casos, el paciente describe una sensación de presión, pinchazos o dolor interno en el oído sin presentar signos claros de otitis.

Problemas dentales que con más frecuencia generan dolor de oído

Uno de los orígenes más habituales es la caries profunda, cuando la lesión alcanza capas internas del diente y afecta al nervio. En estos casos, el dolor puede ser intenso, pulsátil y extenderse hacia zonas próximas, como el oído.

También es frecuente en infecciones dentales o abscesos. La acumulación de bacterias y pus genera presión e inflamación, y dependiendo de la pieza afectada —especialmente molares—, el dolor puede irradiarse hacia el oído y la mandíbula.

Las muelas del juicio merecen una mención especial. Cuando no erupcionan correctamente o provocan inflamación de la encía que las rodea, el dolor suele extenderse hacia la garganta, el oído y la parte posterior de la mandíbula, empeorando al masticar o al tragar.

Dolor de oído sin infección: el papel de la mandíbula y el bruxismo

En un porcentaje muy alto de casos, el origen no está directamente en un diente, sino en la articulación temporomandibular (ATM) o en la musculatura mandibular.

La ATM se encuentra justo delante del oído. Cuando está sobrecargada, inflamada o mal posicionada, puede provocar un dolor muy similar al del oído, acompañado de sensación de oído taponado, chasquidos al abrir la boca o rigidez mandibular.

El bruxismo, especialmente nocturno, es un desencadenante frecuente. Apretar o rechinar los dientes sobrecarga los músculos y la articulación, generando dolor mandibular, cefaleas y molestias que el paciente identifica como dolor de oído.

Cómo identificar si el dolor de oído tiene origen dental

Aunque solo una exploración profesional puede confirmarlo, hay señales orientativas. Suele tratarse de un problema dental o mandibular cuando el dolor empeora al masticar, al apretar los dientes o al abrir mucho la boca, cuando existe sensibilidad al frío o al calor en alguna pieza, o cuando aparecen inflamación, sangrado o molestias en las encías.

Por el contrario, si el dolor se acompaña de supuración por el oído, pérdida de audición o fiebre elevada, conviene descartar primero una causa otológica.

La importancia de tratar la causa y no solo el síntoma

Tomar analgésicos puede aliviar temporalmente el dolor, pero no resuelve el problema de fondo. Si existe una caries profunda, una infección o un trastorno de la ATM, el dolor volverá e incluso puede agravarse.

El tratamiento dependerá del origen: desde una endodoncia o tratamiento periodontal, hasta el manejo del bruxismo con férulas o el abordaje de la articulación temporomandibular.

Por eso es fundamental realizar un diagnóstico correcto cuanto antes.

Cuándo no conviene esperar

Hay situaciones en las que es importante acudir de forma urgente al dentista o al médico: inflamación facial progresiva, fiebre, dificultad para abrir la boca, dolor intenso que no cede o sensación de malestar general.

En estos casos, el dolor de oído puede estar avisando de una infección que requiere tratamiento inmediato.

Recomendación DentalQuality®

En la red de clínicas con Certificado de Excelencia Odontológica DentalQuality®, encontrarás odontólogos expertos que evalúan de forma integral el origen del dolor, evitando diagnósticos erróneos y tratamientos innecesarios.

Si notas dolor de muela acompañado de dolor de oído, no lo ignores ni lo normalices. Una valoración a tiempo puede evitar complicaciones y devolverte el bienestar mucho antes.

Respirar por la boca: consecuencias para la salud oral y el desarrollo dental

Respirar por la boca es un hábito más frecuente de lo que parece y, en muchos casos, pasa desapercibido durante años. Sin embargo, desde el punto de vista odontológico, la respiración oral no es un simple gesto funcional, sino una alteración que puede tener consecuencias relevantes en la salud bucodental, el desarrollo facial y la calidad de vida, especialmente cuando se mantiene en el tiempo.

Aunque lo fisiológico es respirar por la nariz, existen múltiples motivos —obstrucciones nasales, alergias, hipertrofia de amígdalas o hábitos adquiridos— que llevan a algunas personas, tanto niños como adultos, a respirar predominantemente por la boca. Comprender cómo afecta este patrón respiratorio a la cavidad oral es clave para prevenir problemas dentales y óseos a largo plazo.

¿Qué significa respirar por la boca desde el punto de vista odontológico?

La respiración oral se produce cuando el aire entra principalmente por la boca en lugar de hacerlo por la nariz, incluso en reposo o durante el sueño. En odontología, se considera un signo funcional alterado, ya que rompe el equilibrio natural entre labios, lengua, dientes y encías.

Cuando la boca permanece abierta de forma habitual, se altera la posición de la lengua, disminuye la acción protectora de la saliva y se modifica el crecimiento de los maxilares en edades tempranas. Todo ello crea un entorno desfavorable para la salud oral.

Respiración nasal vs. respiración bucal
La diferencia entre respirar por la nariz o hacerlo por la boca no es solo una cuestión de comodidad, sino de salud. Tal y como se aprecia en la imagen, la respiración nasal permite que el aire siga un recorrido fisiológico adecuado, siendo filtrado, humidificado y regulado en temperatura antes de llegar a los pulmones. Este mecanismo natural protege las vías respiratorias y favorece una correcta posición de la lengua y de la mandíbula. En cambio, cuando la respiración se produce principalmente por la boca, el aire entra sin ningún tipo de filtrado ni acondicionamiento. Esta alteración funcional obliga a la lengua a descender y rompe el equilibrio muscular de la cavidad oral, favoreciendo la sequedad bucal y aumentando el riesgo de caries, gingivitis y alteraciones en la mordida. En niños, además, puede influir negativamente en el desarrollo facial y en la forma del paladar.

Sequedad bucal y aumento del riesgo de caries

Una de las consecuencias más directas de respirar por la boca es la disminución de la saliva. La saliva desempeña un papel esencial en la protección de los dientes: neutraliza ácidos, arrastra bacterias y contribuye a la remineralización del esmalte.

Al respirar por la boca, especialmente durante la noche, la cavidad oral se reseca, favoreciendo un ambiente ácido y bacteriano.

Esto incrementa el riesgo de:

No es casualidad que muchos pacientes con respiración oral presenten caries recurrentes a pesar de mantener una higiene aparentemente correcta.

Inflamación de encías y enfermedad periodontal

La sequedad bucal también afecta directamente a las encías. Un entorno oral seco facilita la acumulación de placa bacteriana y dificulta la respuesta natural de los tejidos frente a las bacterias.

Como consecuencia, es frecuente observar:

  • Encías inflamadas y enrojecidas.
  • Sangrado durante el cepillado.
  • Mayor predisposición a gingivitis y, en casos avanzados, a periodontitis.

Si no se corrige el hábito respiratorio, estos problemas pueden cronificarse y comprometer la estabilidad de los dientes a largo plazo.

Alteraciones en el desarrollo dental y facial en niños

En la infancia, respirar por la boca tiene un impacto aún más significativo. Durante el crecimiento, la respiración oral puede interferir en el desarrollo normal de los maxilares y en la erupción dental.

Entre las alteraciones más frecuentes se encuentran:

  • Paladar estrecho y alto.
  • Apiñamiento dental.
  • Mordida abierta o cruzada.
  • Perfil facial alargado.

Estos cambios no son solo estéticos: afectan a la masticación, al habla y, en muchos casos, hacen necesario un tratamiento ortodóncico más complejo si no se detectan a tiempo.

Mal aliento persistente (halitosis)

La falta de saliva y la acumulación de bacterias favorecen la aparición de halitosis crónica. El mal aliento asociado a la respiración oral no suele resolverse únicamente con colutorios o pastas dentífricas, ya que su origen es funcional.

Por ello, cuando el mal aliento es persistente y no se identifican caries ni infecciones evidentes, conviene valorar si existe un patrón de respiración oral subyacente.

Mayor riesgo de infecciones y lesiones orales

Respirar por la boca implica que el aire no pase por los mecanismos naturales de filtrado, humidificación y calentamiento que ofrece la nariz. Esto puede favorecer:

  • Infecciones de garganta repetidas.
  • Irritación de mucosas orales.
  • Aparición de llagas y aftas con mayor frecuencia.

Además, la exposición constante al aire seco puede hacer que los tejidos orales sean más vulnerables a pequeñas lesiones.

Relación con el bruxismo y trastornos de la ATM

En algunos pacientes, la respiración oral se asocia a tensión muscular, especialmente en la musculatura mandibular y cervical. Esto puede contribuir a:

  • Bruxismo (rechinar o apretar los dientes).
  • Dolor en la articulación temporomandibular (ATM).
  • Cefaleas y molestias cervicales.

Aunque no siempre existe una relación directa, es un factor que conviene tener en cuenta en pacientes con síntomas funcionales complejos.

¿Cómo se diagnostica la respiración oral?

El diagnóstico no se basa únicamente en la observación clínica.

En la consulta dental se valoran:

  • Estado de encías y dientes.
  • Presencia de sequedad bucal.
  • Alteraciones en la mordida.
  • Postura de labios y lengua en reposo.

En muchos casos, es necesario un enfoque multidisciplinar, trabajando junto a otorrinolaringólogos, ortodoncistas o logopedas para identificar la causa y abordarla de forma adecuada.

¿Se puede corregir la respiración oral?

Sí, pero el tratamiento depende de la causa. Puede incluir:

  • Tratamiento de obstrucciones nasales.
  • Reeducación funcional.
  • Tratamiento ortodóncico.
  • Medidas para mejorar la hidratación y protección de la cavidad oral.

Cuanto antes se detecte, especialmente en niños, más sencillo y efectivo será el abordaje.

La importancia de un diagnóstico precoz

Respirar por la boca no debe considerarse un hábito sin importancia. Sus efectos sobre la salud oral, el desarrollo dental y la calidad del descanso hacen imprescindible una valoración profesional.

En la red de clínicas con Certificado de Excelencia Odontológica DentalQuality® encontrarás odontólogos expertos en diagnóstico funcional y salud oral integral.

Si respiras habitualmente por la boca, presentas sequedad bucal, caries recurrentes, inflamación de encías o sospechas que tu hijo pueda respirar de forma oral, es fundamental realizar una evaluación profesional.

Detectar y corregir el problema a tiempo puede prevenir alteraciones dentales, periodontales y del desarrollo facial, preservando la salud de tu sonrisa a largo plazo.

Manchas blancas en los dientes: por qué aparecen y cómo tratarlas correctamente

Las manchas blancas en los dientes son una de las alteraciones estéticas más frecuentes que se observan en las consultas de clínicas dentales.

Aunque en muchos casos no suponen un problema grave, su presencia suele generar inquietud en el paciente, ya que afectan de forma directa a la apariencia de la sonrisa y, en ocasiones, pueden ser el primer signo de un desequilibrio en la salud dental.

Entender por qué aparecen estas manchas, qué significan y cuándo requieren tratamiento es clave para abordarlas de forma adecuada y evitar complicaciones a medio y largo plazo.

¿Qué son exactamente las manchas blancas en los dientes?

Las manchas blancas son zonas del esmalte dental que presentan una alteración en su estructura o en su nivel de mineralización. A simple vista, se manifiestan como áreas más opacas, mates o blanquecinas que contrastan con el color natural del resto del diente.

En términos clínicos, estas manchas indican que el esmalte ha perdido minerales o no se ha formado correctamente. En función de su origen, pueden ser completamente benignas o representar el inicio de una patología que conviene tratar cuanto antes.

¿Por qué aparecen manchas blancas en los dientes?

La causa de las manchas blancas no es siempre la misma. De hecho, identificar su origen es el paso más importante para decidir si es necesario intervenir y qué tratamiento es el más adecuado.

Desmineralización del esmalte y caries incipiente

Una de las causas más habituales es la desmineralización del esmalte provocada por la acumulación de placa bacteriana. Las bacterias generan ácidos que debilitan la superficie dental y producen esas zonas blanquecinas características.

En muchos casos, estas manchas representan la fase inicial de una caries, cuando todavía no existe cavitación ni dolor. Detectarlas a tiempo permite actuar de forma conservadora y evitar tratamientos más invasivos en el futuro.

Tratamientos de ortodoncia con brackets

Tras un tratamiento de ortodoncia con brackets, es relativamente frecuente observar manchas blancas alrededor de donde estaban los aparatos. No se trata de un daño directo del bracket, sino de una higiene insuficiente durante el tratamiento, que favorece la desmineralización del esmalte en esas zonas.

Por este motivo, durante la ortodoncia son fundamentales las revisiones periódicas, la aplicación de flúor profesional y una higiene muy controlada.

Hipoplasia del esmalte

La hipoplasia del esmalte es un defecto en la formación del esmalte que se produce durante la infancia, mientras se están desarrollando los dientes definitivos. Puede estar relacionada con fiebre alta, infecciones, malnutrición o determinados medicamentos.

Estas manchas suelen tener un aspecto blanquecino, amarillento o incluso marrón, con una superficie mate o irregular, y pueden provocar hipersensibilidad dental. En los casos más severos, el esmalte se desprende con facilidad, dejando la dentina expuesta.

Un ejemplo concreto es el síndrome MIH (hipomineralización molar-incisiva), que afecta sobre todo a molares permanentes e incisivos, aumentando el riesgo de sensibilidad y caries secundarias.

Fluorosis dental

La fluorosis se produce por una exposición excesiva al flúor durante la infancia, cuando los dientes están en formación. Se manifiesta como manchas blancas simétricas que afectan a varios dientes y, en los casos más avanzados, pueden oscurecerse.

Blanqueamientos mal realizados

Los blanqueamientos dentales realizados sin supervisión profesional, especialmente los tratamientos caseros no controlados, pueden provocar daños en el esmalte y la aparición de manchas blancas irregulares, a veces irreversibles.

Manchas blancas que aparecen y desaparecen: ¿debo preocuparme?

Existen situaciones en las que las manchas blancas son temporales y no indican una patología estructural del esmalte. Suelen estar relacionadas con:

  • Deshidratación del esmalte (por ejemplo, al despertar o tras un blanqueamiento).
  • Cambios puntuales en el pH de la saliva.
  • Restos de productos dentales o pastas blanqueadoras.
  • Procesos de remineralización en curso.

Estas manchas suelen desaparecer al hidratarse el diente con la saliva y no requieren tratamiento, aunque sí conviene mantenerlas controladas mediante revisiones periódicas.

¿Cómo se eliminan las manchas blancas en los dientes?

No todas las manchas blancas necesitan tratamiento, pero cuando afectan a la estética o indican un problema de salud dental, existen soluciones eficaces y seguras.

Tratamientos profesionales

El tratamiento dependerá del origen, la profundidad y la localización de la mancha:

  • Remineralización con flúor o calcio-fosfato, indicada en fases iniciales sin cavitación ni síntomas.
  • Microabrasión del esmalte, útil en manchas superficiales y localizadas.
  • Infiltración con resina, especialmente eficaz en manchas por desmineralización tras ortodoncia.
  • Blanqueamiento dental profesional, para homogeneizar el color cuando el resto del diente es más oscuro.
  • Restauraciones estéticas con composite o carillas, reservadas para casos más avanzados donde otras técnicas no son suficientes.
tratamientos para eliminar las manchas blancas en los dientes
Dependiendo del origen de la mancha —desmineralización del esmalte, caries incipiente, fluorosis o hipoplasia— el abordaje puede variar desde técnicas de remineralización con flúor hasta procedimientos estéticos como la microabrasión, la infiltración con resinas o las restauraciones estéticas. Un diagnóstico profesional es clave para elegir el tratamiento más conservador y eficaz en cada caso.

Opciones de apoyo en casa

En casos leves, el dentista puede recomendar:

  • Dentífricos con flúor o agentes remineralizantes.
  • Pastas ricas en calcio y fosfato.
  • Cambios en la dieta, reduciendo alimentos ácidos y azucarados.

Estas medidas no eliminan la mancha por sí solas, pero ayudan a frenar su progresión.

Un aviso importante sobre la salud dental

La aparición de manchas blancas en los dientes, tanto en dentición temporal como definitiva, no debe ignorarse. Aunque en muchos casos el problema es solo estético, en otros puede ser el primer signo de una caries o de un defecto estructural del esmalte.

Un diagnóstico preciso por parte del profesional es esencial para determinar la causa y aplicar el tratamiento más adecuado, siempre desde un enfoque conservador y personalizado.

Consecuencias de la gingivitis: qué ocurre si no se trata a tiempo

La gingivitis es una de las enfermedades bucodentales más frecuentes y, al mismo tiempo, una de las más infravaloradas. Muchas personas conviven con encías inflamadas o con sangrado ocasional sin ser conscientes de que se trata de una patología activa que, si no se aborda a tiempo, puede tener consecuencias importantes para la salud oral y general.

Aunque en sus fases iniciales la gingivitis no suele causar dolor, sí supone una señal de alerta clara: las encías están reaccionando frente a una acumulación bacteriana que el organismo no es capaz de controlar por sí solo.

Comprender qué es la gingivitis y qué puede ocurrir cuando no se trata adecuadamente es clave para prevenir problemas más graves a medio y largo plazo.

¿Qué es la gingivitis?

La gingivitis es la fase inicial de la enfermedad periodontal. Se produce cuando la placa bacteriana se acumula en el margen de las encías y desencadena una respuesta inflamatoria en los tejidos gingivales. Esta inflamación provoca cambios visibles en la encía, como enrojecimiento, aumento de volumen y sangrado, especialmente durante el cepillado.

En esta etapa, la infección se limita a la encía y todavía no ha afectado al hueso que sostiene los dientes. Precisamente por eso, la gingivitis es reversible si se trata de forma adecuada. El problema aparece cuando esta inflamación se mantiene en el tiempo y las bacterias continúan avanzando hacia estructuras más profundas.

Aunque una higiene bucodental deficiente es la causa más habitual, existen otros factores que pueden favorecer su aparición, como la predisposición genética, determinadas enfermedades sistémicas, cambios hormonales, el tabaquismo o algunos medicamentos.

¿Por qué es tan importante tratar la gingivitis?

La principal consecuencia de no tratar la gingivitis es su progresión hacia una periodontitis. En este estadio más avanzado de la enfermedad periodontal, la infección ya no se limita a la encía, sino que afecta al hueso y al ligamento periodontal que sujetan los dientes.

A medida que la inflamación avanza, se produce una destrucción progresiva del soporte dental, lo que puede provocar movilidad dentaria y, en casos avanzados, la pérdida irreversible de piezas dentales. A diferencia de la gingivitis, la periodontitis no es reversible y requiere tratamientos más complejos y un control a largo plazo.

Además, la evidencia científica ha demostrado que la inflamación periodontal crónica no solo afecta a la boca. La presencia de enfermedad periodontal se ha asociado con un mayor riesgo de descompensación en personas con diabetes, así como con un aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares, debido al paso de bacterias y mediadores inflamatorios al torrente sanguíneo.

Por todo ello, tratar la gingivitis no es únicamente una cuestión estética o de confort, sino una medida preventiva fundamental para proteger la salud general.

Principales consecuencias de la gingivitis no tratada

Cuando la gingivitis se mantiene en el tiempo, las consecuencias pueden ir más allá del sangrado ocasional de encías:

  • Evolución a periodontitis, con destrucción del hueso que sostiene los dientes.
  • Retracción de las encías, que deja expuestas las raíces dentales y aumenta la sensibilidad.
  • Halitosis persistente, causada por la acumulación bacteriana.
  • Mayor riesgo de caries, especialmente en las zonas cercanas a la encía.
  • Movilidad dental, que dificulta la masticación y afecta a la calidad de vida.
  • Pérdida de dientes, en fases avanzadas de la enfermedad periodontal.

Estas consecuencias no suelen aparecer de forma brusca, sino de manera progresiva y silenciosa, lo que explica por qué muchos pacientes no acuden al dentista hasta que el problema ya está avanzado.

¿Cuáles son los síntomas de la gingivitis?

Una de las particularidades de la gingivitis es que puede pasar desapercibida durante mucho tiempo. Al no provocar dolor, muchas personas interpretan sus signos como algo normal.

El síntoma más característico es el sangrado de las encías, especialmente durante el cepillado o el uso de hilo dental. También es habitual notar las encías más enrojecidas, inflamadas o sensibles al tacto.

Otros signos frecuentes incluyen el mal aliento persistente, un sabor desagradable en la boca y, en algunos casos, una ligera retracción de la encía. En personas fumadoras, estos síntomas pueden estar enmascarados, ya que el tabaco reduce el riego sanguíneo de los tejidos gingivales y disminuye el sangrado, retrasando el diagnóstico.

¿Cómo se trata la gingivitis?

El tratamiento de la gingivitis es sencillo cuando se diagnostica a tiempo. El objetivo principal es eliminar la placa bacteriana y el sarro acumulados, tanto por encima como por debajo del margen de la encía.

En la mayoría de los casos, una limpieza dental profesional es suficiente para revertir la inflamación. Durante este procedimiento se emplean instrumentos específicos, como ultrasonidos, para eliminar los depósitos de sarro, incluso en las zonas de difícil acceso. Posteriormente, se suele realizar un pulido y, en algunos casos, la aplicación de flúor para reforzar el esmalte.

Además del tratamiento en clínica, es fundamental mejorar los hábitos de higiene bucodental en casa, adaptándolos a cada paciente. Un correcto cepillado, el uso de hilo dental o cepillos interdentales y revisiones periódicas son claves para evitar recaídas.

La importancia de la prevención y el control profesional

La gingivitis es una enfermedad frecuente, pero no debe normalizarse. Detectarla y tratarla a tiempo permite evitar complicaciones mayores y preservar la salud de las encías y de los dientes a largo plazo.

Las revisiones periódicas con el dentista y las limpiezas profesionales no solo sirven para mantener una sonrisa estética, sino que desempeñan un papel esencial en la prevención de enfermedades periodontales y en el cuidado integral de la salud oral.

Reconstrucción estética dental

La sonrisa es uno de los elementos más expresivos del rostro, pero su valor va mucho más allá de la estética. Detrás de una sonrisa armónica hay función, equilibrio y salud bucodental.

Cuando uno o varios dientes se han visto afectados por caries, fracturas, desgaste o alteraciones de forma, la reconstrucción estética dental se convierte en una solución clave para devolver no solo una buena apariencia, sino también la correcta función de la boca.

Lejos de ser un tratamiento meramente cosmético, la reconstrucción estética dental forma parte de la odontología conservadora y restauradora, cuyo objetivo principal es preservar el diente natural, respetar su estructura y evitar tratamientos más invasivos en el futuro.

¿Qué es exactamente la reconstrucción estética dental?

La reconstrucción estética dental es un conjunto de procedimientos odontológicos destinados a restaurar dientes dañados o alterados, devolviéndoles su forma, tamaño, color y funcionalidad original.

Para ello, el odontólogo emplea materiales avanzados que imitan las propiedades del esmalte y la dentina, logrando resultados naturales y duraderos.

Este tipo de tratamiento está indicado tanto en dientes anteriores —donde la estética es especialmente relevante— como en piezas posteriores, donde la correcta función masticatoria es esencial. En todos los casos, el principio es el mismo: intervenir lo mínimo necesario y con el máximo rigor clínico.

¿En qué casos está indicada una reconstrucción estética?

La reconstrucción estética dental puede ser la mejor opción cuando existen:

  • Dientes fracturados por traumatismos o sobrecargas.
  • Caries extensas que afectan a la estética del diente.
  • Desgaste dental progresivo, frecuente en pacientes con bruxismo o erosión ácida.
  • Alteraciones de forma o tamaño que rompen la armonía de la sonrisa.
  • Restauraciones antiguas deterioradas que ya no sellan correctamente.
  • Cambios de color localizados que no mejoran con un blanqueamiento.

En muchos de estos casos, actuar a tiempo evita la evolución del problema hacia tratamientos más complejos como coronas o extracciones.

La importancia de un diagnóstico previo riguroso

Una reconstrucción estética bien realizada no comienza con el material, sino con un diagnóstico completo.

Antes de restaurar un diente, el profesional debe valorar:

  • El estado del esmalte y la dentina.
  • La mordida y la oclusión del paciente.
  • La salud de las encías y el hueso de soporte.
  • Los hábitos del paciente (bruxismo, alimentación, higiene).
  • Las expectativas reales a corto y largo plazo.

Solo cuando se analizan todos estos factores es posible diseñar una reconstrucción que sea estable, funcional y estéticamente integrada. En odontología de calidad, la estética siempre es consecuencia de una buena función, nunca al revés.

Materiales utilizados en la reconstrucción estética dental

En la actualidad, los materiales restauradores permiten resultados altamente naturales y personalizados.

En la mayoría de los casos, se emplea resina compuesta (composite), un material que se adhiere directamente al diente y se trabaja por capas, imitando las distintas transparencias y tonos del esmalte natural. Su principal ventaja es que permite reconstrucciones muy precisas sin necesidad de tallar excesivamente el diente.

En situaciones donde la pérdida de estructura es mayor, pueden valorarse soluciones cerámicas como incrustaciones o restauraciones parciales, siempre priorizando la conservación del tejido dental sano.

Reconstrucción estética y carillas: no son lo mismo

Es habitual confundir la reconstrucción estética con otros tratamientos como las carillas dentales. Sin embargo, no son equivalentes ni intercambiables.

La reconstrucción estética repara lo que está dañado, adaptándose al diente existente y respetando su anatomía. Las carillas, en cambio, cubren la superficie del diente y solo están indicadas en casos muy concretos.

Desde un enfoque clínico responsable, antes de cubrir un diente, siempre debe valorarse si puede conservarse mediante una reconstrucción estética bien planificada.

¿Cuánto dura una reconstrucción estética dental?

Una reconstrucción estética correctamente realizada puede durar muchos años. Su longevidad depende de factores como:

  • La técnica empleada.
  • La calidad del material.
  • La mordida del paciente.
  • Los hábitos de higiene y revisiones periódicas.

Aunque no es un tratamiento “para toda la vida”, con controles regulares y mantenimiento adecuado, puede ofrecer resultados estables y seguros a largo plazo.

Riesgos de una reconstrucción mal realizada

Cuando una reconstrucción estética no se planifica o ejecuta correctamente, pueden aparecer problemas como filtraciones, caries secundaria, inflamación de encías, fracturas repetidas o alteraciones en la mordida.

Por eso, este tipo de tratamientos debe realizarse siempre por profesionales con experiencia y formación específica en odontología restauradora y estética.

Reconstrucción estética dental y calidad de vida

Más allá del resultado visual, una buena reconstrucción estética mejora la función masticatoria, facilita la higiene, previene el avance de patologías y aporta seguridad al paciente. En definitiva, contribuye a una mejor salud bucodental y a una mayor calidad de vida.


En la red de clínicas con Certificado de Excelencia Odontológica DentalQuality®, encontrarás odontólogos con experiencia en reconstrucción estética dental, que priorizan el diagnóstico riguroso, la conservación del diente natural y un tratamiento personalizado para cada paciente.

Si notas desgaste, fracturas o cambios en la forma de tus dientes, consulta con un profesional cualificado.

Cuidar tu sonrisa hoy es la mejor forma de proteger tu salud bucodental mañana.

Hipoplasia dental infantil: cómo detectarla y tratarla a tiempo

Las alteraciones del esmalte dental en la infancia no solo afectan a la estética de la sonrisa, sino también a la salud bucodental a largo plazo.

Una de las más frecuentes es la hipoplasia dental infantil, un defecto en la formación del esmalte que puede aumentar la sensibilidad, favorecer la aparición de caries y alterar la apariencia de los dientes.

Detectarla a tiempo y actuar con un tratamiento adecuado es fundamental para garantizar un desarrollo dental sano.

¿Qué es la hipoplasia dental infantil?

La hipoplasia dental infantil es un defecto del desarrollo del esmalte en el que se forma menos cantidad de esmalte del normal.

Puede afectar tanto a los dientes temporales (de leche) como a los definitivos, y manifestarse en una o varias piezas.

No debe confundirse con la hipomineralización, donde el esmalte tiene la cantidad correcta pero presenta menor dureza o resistencia.

En la hipoplasia, el problema es cuantitativo: el esmalte está incompleto o es muy fino.

Causas más frecuentes

La formación del esmalte puede verse afectada antes, durante o después del nacimiento por distintos factores:

  • Durante el embarazo: infecciones maternas, deficiencia de calcio o vitamina D, consumo de ciertos fármacos o tabaquismo.
  • Durante el parto: bajo peso al nacer, parto prematuro o complicaciones perinatales.
  • En los primeros años de vida: fiebre alta prolongada, infecciones, desnutrición, traumatismos en dientes de leche o enfermedades sistémicas.

En muchos casos, no existe una única causa identificable, por lo que la valoración del odontopediatra es clave.

¿Cómo reconocerla?

Los signos varían según la severidad del defecto, pero los más frecuentes son:

  • Manchas blanquecinas, amarillentas o marrones con superficie rugosa.
  • Zonas del diente con hoyuelos, surcos o esmalte ausente.
  • Bordes quebradizos o irregulares.
  • Sensibilidad dental al frío, calor o al cepillado.
  • Mayor predisposición a caries tempranas.

En muchos casos, los padres la detectan cuando los primeros molares o incisivos erupcionan con color o textura diferente.

Diagnóstico

El diagnóstico debe realizarlo un odontopediatra a través de:

  • Exploración clínica detallada.
  • Radiografías o escáner intraoral si se requiere.
  • Revisión de antecedentes médicos y nutricionales.
  • Diferenciación entre hipoplasia (falta de esmalte) e hipomineralización (esmalte débil).

Un diagnóstico temprano evita complicaciones y permite planificar tratamientos conservadores.

Tratamiento de la hipoplasia dental infantil

El tratamiento dependerá de la edad del paciente, el grado de afectación y los síntomas asociados.
Los objetivos principales son proteger el diente, prevenir la caries y mejorar la estética.

1. Reforzar y proteger el esmalte

  • Aplicaciones profesionales de flúor o barnices remineralizantes.
  • Selladores en fosas y fisuras para evitar caries.
  • Pastas y enjuagues con calcio o fosfato de flúor.

2. Control de sensibilidad

  • Barnices desensibilizantes o pastas específicas con nitrato potásico o arginina.

3. Restauraciones conservadoras

  • Ionómero de vidrio (libera flúor y protege el esmalte).
  • Resinas compuestas para recuperar la forma y el color de los dientes afectados.
  • Coronas pediátricas en molares temporales muy dañados.

4. Seguimiento y educación

  • Revisiones periódicas cada 3 a 6 meses.
  • Refuerzo en higiene y alimentación equilibrada (evitar azúcares y bebidas ácidas).
  • Control de hábitos orales y prevención de traumatismos.

¿Se puede prevenir?

En muchos casos, no es posible evitar completamente la hipoplasia dental, pero sí reducir el riesgo:

  • Control médico durante el embarazo y niveles adecuados de vitamina D y calcio.
  • Alimentación variada y saludable en la infancia.
  • Tratar infecciones o fiebres altas de forma precoz.
  • Evitar el uso prolongado de biberón o chupete más allá de los 2 años.
  • Acudir al dentista desde el primer año de vida o al erupcionar el primer diente.

Cuándo acudir al odontopediatra

Consulta con un profesional si notas que tu hijo o hija tiene:

  • Dientes con manchas, hoyuelos o zonas sin esmalte.
  • Dolor o sensibilidad al comer o cepillarse.
  • Dientes que se fracturan con facilidad.

El diagnóstico precoz es la mejor forma de evitar problemas mayores.


La hipoplasia dental infantil es una alteración del esmalte que requiere atención especializada. Con un diagnóstico temprano, tratamientos mínimamente invasivos y revisiones periódicas, es posible mantener la función y la estética dental durante toda la infancia.

En la red de clínicas con Certificado de Excelencia Odontológica DentalQuality®, encontrarás odontopediatras expertos que te ofrecerán un diagnóstico preciso y un plan de cuidado adaptado a las necesidades de tu hijo o hija.

Pide tu cita y cuida su sonrisa desde el principio.

5 Mejores clínicas dentales en Badajoz según DentalQuality

Una vez más, desde DentalQuality® queremos reconocer a los centros odontológicos que destacan por su compromiso con la atención al paciente y la calidad asistencial.

Tras centrarnos en otras ciudades españolas, hoy os presentamos una selección de clínicas dentales en Badajoz que han sido auditadas y certificadas bajo nuestra Norma Privada AE052013/17, tras superar un exigente proceso de evaluación independiente.

El Certificado de Excelencia Odontológica DentalQuality® acredita que una clínica cumple con altos estándares de calidad, tanto en la atención clínica como en la gestión, la seguridad y la comunicación con el paciente.
Cada clínica certificada ha demostrado su compromiso con la mejora continua y la formación constante de su equipo profesional.

Para quienes buscan un entorno de confianza, acudir a una clínica acreditada aporta la tranquilidad de estar en manos de profesionales que ejercen con rigor, ética y transparencia, bajo auditorías externas que garantizan buenas prácticas.

Todas las clínicas certificadas DentalQuality® en Badajoz comparten un propósito común: ofrecer una odontología basada en la evidencia científica, la innovación tecnológica y el respeto por la salud y bienestar de cada paciente.

Cuáles son las clínicas dentales mejor valoradas en Badajoz según DentalQuality

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Recuerda que al acudir a una clínica dental con el Sello de Calidad DentalQuality estás apostando por la calidad, la garantía de seguridad y el buen trato.

Cuidar de tu salud oral es una prioridad, y la mejor manera de hacerlo es poniéndote en manos de los mejores profesionales del sector.

¿Qué es mejor, una prótesis flexible o acrílica?

Cuando faltan varias piezas dentales y no es posible (o no se desea) colocar implantes de inmediato, las prótesis removibles son una alternativa eficaz para recuperar masticación, estética y fonación.

Pero surge la duda: ¿flexible (nylon termoplástico, p. ej. Valplast/Flexite) o acrílica (PMMA)? La respuesta corta es “depende del caso”. La larga te la explicamos aquí, con criterios clínicos y prácticos para que tomes una decisión informada junto a tu dentista.

Antes de comparar: qué es cada una

Prótesis acrílica (PMMA)

  • Base rígida de resina acrílica (rosa), sobre la que se fijan los dientes.
  • Puede llevar ganchos metálicos o de resina.
  • Muy utilizada como parcial (cuando faltan varias piezas) y como completa (cuando faltan todas).

Prótesis flexible (nylon termoplástico)

  • Base flexible de poliamida (p. ej. Valplast®, Flexite®) con ganchos del mismo color encía.
  • Sin metal y más elástica; se “abraza” a la encía y a los dientes remanentes.

Importante: existe una tercera familia, las esqueléticas (estructura metálica de cromo–cobalto), que ofrecen gran retención y estabilidad con menor volumen. No son el foco de este artículo, pero tu dentista las valorará si tienes pilares dentarios sólidos.

Comparativa útil: flexible vs acrílica

1) Retención y estabilidad al masticar

  • Acrílica: la estabilidad depende de la extensión de la base (sellado/succión) y de los ganchos. En edentulismos amplios puede moverse si no hay buen soporte.
  • Flexible: abraza mejor dientes y encía; cómoda al inicio, pero al ser toda mucosoportada puede ceder bajo carga en mordidas fuertes o bruxismo. En masticación intensa puede resultar menos estable que una esquelética bien diseñada.

2) Comodidad y adaptación

  • Acrílica: algo más voluminosa (sobre todo en superiores por el paladar); requiere unos días de adaptación.
  • Flexible: muy confortable desde el principio por su fina elasticidad y bordes menos “cortantes”.

3) Estética en sonrisas amplias

  • Acrílica: ganchos metálicos pueden verse; hay opciones en resina, pero con menor retención.
  • Flexible: ganchos del color de la encía; suelen camuflarse mejor en el día a día.

4) Reparaciones, ajustes y posibilidad de añadir dientes

  • Acrílica: se ajusta, repara y rebase con facilidad; si pierdes otra pieza, suele poder añadirse. Ideal como solución transicional (p. ej., mientras cicatrizan implantes).
  • Flexible: difícil de rebasar o reparar; añadir dientes o cambios grandes no siempre es viable o queda estable/estético. Si el reborde cambia (reabsorción), puede perder ajuste.

5) Durabilidad y resistencia a fractura

  • Acrílica: más rígida pero también más frágil a golpes (caídas al lavabo). Vida útil correcta con buen cuidado.
  • Flexible: no se “parte” con facilidad; soporta torsiones. Sin embargo, su elasticidad puede traducirse en peor soporte funcional en edentulismos extensos a medio plazo.

6) Higiene y salud de tejidos

  • Acrílica: superficie relativamente lisa; buen mantenimiento con cepillos específicos y pastillas efervescentes.
  • Flexible: si no se limpia bien, su microtextura puede retener placa y favorecer inflamación de encías. Requiere rutina de higiene rigurosa y secado fuera de boca.

7) Alergias y sensibilidad

  • Acrílica: raras veces alergia al PMMA; hay versiones hipoalergénicas.
  • Flexible: sin metal y sin monómeros residuales; opción interesante si hay alergia a metales o mucosas sensibles.

8) Coste y relación valor–uso

  • Acrílica: más económica; muy coste-efectiva en prótesis completas y como provisional o transicional.
  • Flexible: suele ser más costosa que una acrílica básica, pero aporta confort y estética en parciales seleccionadas.

Pistas rápidas para decidir con tu dentista

Elige ACRÍLICA si buscas:

  • Prótesis completa o parcial extensa (faltan muchas piezas).
  • Poder añadir dientes o rebasar con el tiempo (p. ej., pérdida progresiva).
  • Provisional mientras esperas implantes o injertos.
  • Coste contenido con buen rendimiento.

Elige FLEXIBLE si priorizas:

  • Estética de ganchos (color encía) en zonas visibles.
  • Confort inmediato y bordes más amables.
  • Metal-free por alergias o preferencia.
  • Parciales pequeñas o moderadas con pilares bien repartidos y mordida no muy fuerte.

No suele recomendarse flexible como completa ni en bruxismo severo o edentulismos muy extensos. En esos escenarios, una esquelética o una acrílica bien diseñada (o combinada con implantes) suele funcionar mejor.

Mantenimiento que alarga la vida de tu prótesis

  • Quita y limpia la prótesis tras las comidas con cepillo específico y jabón neutro (no pasta dentífrica abrasiva).
  • Higiene nocturna: déjala fuera de la boca en solución limpiadora (sigue las indicaciones del fabricante, varían entre acrílicas y flexibles).
  • No agua caliente: puede deformar flexibles y afectar acrílicas.
  • Controles periódicos (6–12 meses): ajustes, pulidos, rebase si hay reabsorción del reborde.
  • Consulta si hay llagas, movilidad o comida bajo la base: suele indicar necesidad de ajuste o rebase.

Entonces… ¿cuál es “mejor”?

La mejor prótesis es la que se adapta a tu boca, a tus hábitos y a tus objetivos.

  • Si necesitas versatilidad en el tiempo (añadir dientes, rebasar) y un coste moderado, la acrílica suele ganar.
  • Si tu prioridad es estética de ganchos y confort en una parcial bien indicada, la flexible es una gran aliada.
  • Si además cuentas con varios dientes sanos y buscas máxima estabilidad con mínimo volumen, tu dentista puede proponerte una esquelética o una combinada con implantes.

Diagnóstico y plan a medida en clínicas dentales DentalQuality®

En la red de clínicas con Certificado de Excelencia Odontológica DentalQuality® estudian tu caso con fotografías, modelos y, si procede, escaneado intraoral para proponerte la opción más estable, estética y saludable para ti.

¿Dudas entre prótesis flexible o acrílica? Pide una revisión y tendras un plan claro, con tiempos, mantenimiento y coste total.

¿En qué consiste una revisión dental?

Mantener una buena salud bucodental requiere más que una correcta higiene diaria. Las revisiones dentales periódicas son fundamentales para detectar a tiempo cualquier problema, prevenir futuras patologías y conservar una sonrisa sana y funcional a lo largo del tiempo.

Pero, ¿en qué consiste realmente una revisión general dental y con qué frecuencia deberíamos hacerla?

¿Qué es una revisión general en el dentista?

Una revisión dental es una cita periódica con el odontólogo para realizar un chequeo completo del estado de salud bucodental.

Su objetivo principal es la prevención: detectar cualquier anomalía antes de que derive en un problema mayor y mantener controlados los posibles factores de riesgo como la caries, la enfermedad periodontal o el bruxismo.

¿Qué se revisa en una consulta dental general?

Durante una revisión general, el odontólogo realiza un examen clínico detallado de toda la boca:

  • Dientes: se comprueba si hay presencia de caries, desgaste dental, fracturas o lesiones.
  • Encías: se evalúa si hay signos de gingivitis o periodontitis.
  • Oclusión y articulación temporomandibular (ATM): se revisa si existe maloclusión, bruxismo o problemas funcionales.
  • Hueso y estructuras de soporte: mediante radiografías si es necesario.
  • Mucosas orales, lengua y paladar: para descartar lesiones u otras afecciones.
  • Estado de empastes, coronas, prótesis o implantes existentes.

En muchos casos, la revisión incluye también una limpieza profesional (profilaxis) para eliminar el sarro acumulado y reforzar la higiene oral.

¿Con qué frecuencia se debe hacer una revisión?

Se recomienda acudir al dentista cada 6 o 12 meses, según las características y necesidades de cada persona.

Hay pacientes que requieren controles más frecuentes, como quienes:

  • Tienen antecedentes de enfermedad periodontal.
  • Llevan ortodoncia o implantes.
  • Son fumadores.
  • Presentan alta incidencia de caries.
  • Padecen enfermedades sistémicas como la diabetes.

El odontólogo determinará el intervalo ideal de revisiones, siempre con un enfoque preventivo y personalizado.

Revisión dental en niños: la clave está en la prevención

La revisión dental en la infancia es crucial para detectar de forma precoz problemas como:

  • Caries infantil (caries del biberón).
  • Alteraciones en la erupción de los dientes.
  • Malformaciones en el desarrollo de los maxilares.
  • Hábitos orales perjudiciales (uso prolongado de chupete, succión digital…).

¿Cuándo debe hacerse la primera revisión dental?

La primera visita al dentista debe realizarse al salir el primer diente, o antes del primer año de vida. A partir de ahí, se recomienda una revisión cada 6 meses.

En la revisión infantil, además de revisar dientes y encías, el odontopediatra orienta a padres y madres en temas como:

  • Alimentación adecuada para prevenir caries.
  • Técnicas de cepillado.
  • Fluoración.
  • Necesidad o no de tratamiento ortodóncico interceptivo.

Este enfoque preventivo ayuda a crear hábitos saludables desde pequeños y a eliminar el miedo al dentista desde una edad temprana.

¿Por qué no deberías posponer tus revisiones?

Muchas personas acuden al dentista solo cuando sienten dolor o molestias. Sin embargo, gran parte de los problemas dentales evolucionan de forma silenciosa y solo se detectan en sus fases iniciales a través de estas revisiones.

Detectar una caries a tiempo, por ejemplo, puede evitar la necesidad de tratamientos más complejos como endodoncias o incluso extracciones.

Los beneficios de acudir regularmente a revisión incluyen:

  • Diagnóstico precoz de enfermedades dentales y orales.
  • Prevención de patologías graves.
  • Mantenimiento de implantes, ortodoncia y tratamientos previos.
  • Control del estado de las encías y detección de enfermedades periodontales.
  • Refuerzo de la higiene oral con limpiezas profesionales.

¿Qué pruebas pueden realizarse en una revisión?

Dependiendo de lo que observe el profesional, puede ser necesario realizar alguna de estas pruebas complementarias:

  • Radiografías intraorales o panorámicas (ortopantomografía).
  • Estudios 3D (TAC o CBCT) para evaluar estructuras óseas o dientes incluidos.
  • Registro fotográfico para seguimiento.
  • Examen periodontal (medición de bolsas periodontales).

¿Cuánto dura una revisión dental?

Una revisión general suele durar entre 30 y 45 minutos. En caso de realizar una limpieza bucal en la misma sesión, el tiempo puede extenderse. Si se detectan patologías, se elaborará un plan de tratamiento adaptado al caso concreto.

Revisión dental en adultos mayores

Las revisiones son también esenciales en la tercera edad, cuando pueden aparecer:

  • Problemas de sequedad bucal (xerostomía).
  • Mayor riesgo de caries radicular.
  • Pérdida ósea.
  • Desajustes en prótesis o implantes.
  • Disminución de la capacidad de higiene.

El control periódico permite prevenir complicaciones y mantener una buena salud bucal en todas las etapas de la vida.


Tu salud oral empieza por la prevención

Una revisión dental general no solo busca tratar problemas, sino evitarlos antes de que aparezcan. Es un acto de cuidado y compromiso con tu salud que no debe posponerse.

En la red de clínicas con Certificado de Excelencia Odontológica DentalQuality®, encontrarás odontólogos expertos que te ofrecerán un diagnóstico riguroso y una atención personalizada. Si ha pasado tiempo desde tu última revisión o simplemente quieres asegurarte de que todo está en orden, contacta con nosotros.

Tu salud empieza por la boca.

Clínicas dentales en Girona

Desde DentalQuality® queremos reconocer a los centros odontológicos que destacan por su compromiso con la atención al paciente y la excelencia asistencial.

Tras presentar nuestras selecciones de otras ciudades, hoy os acercamos una recopilación de clínicas dentales en Girona que han sido auditadas y certificadas bajo la Norma Privada AE052013/17, tras superar un exhaustivo proceso de evaluación independiente.

El Certificado de Excelencia Odontológica DentalQuality® acredita que una clínica cumple con altos estándares de calidad, tanto en la práctica clínica como en la gestión, la seguridad y la comunicación con el paciente.
Cada una de las clínicas certificadas ha demostrado su compromiso con la mejora continua, la formación permanente y el respeto hacia la salud bucodental de sus pacientes.

Para quienes buscan una atención basada en la confianza y la transparencia, acudir a una clínica acreditada supone elegir un entorno que apuesta por las buenas prácticas y por una odontología responsable y de calidad.

Todas las clínicas certificadas DentalQuality® en Girona comparten un mismo propósito: ofrecer tratamientos fundamentados en la evidencia científica y en la actualización tecnológica, con el bienestar del paciente como eje principal.

Cuáles son las clínicas dentales mejor valoradas en Girona según DentalQuality

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Recuerda que al acudir a una clínica dental con el Sello de Calidad DentalQuality estás apostando por la calidad, la garantía de seguridad y el buen trato.

Cuidar de tu salud oral es una prioridad, y la mejor manera de hacerlo es poniéndote en manos de los mejores profesionales del sector.