¿Pueden los dolores de muelas causar dolor de oído?

Es una duda muy habitual en consulta y la respuesta es : un dolor de muela puede provocar dolor de oído, incluso cuando el oído está completamente sano.

Esta situación desconcierta a muchos pacientes, ya que tienden a pensar que el origen del problema está en el oído cuando, en realidad, la causa se encuentra en la boca.

Este tipo de dolor se conoce como dolor referido. Es decir, el problema se origina en una zona concreta —una muela, una encía o la mandíbula—, pero el cerebro interpreta la señal dolorosa como si procediera de otra área cercana, en este caso el oído.

Comprender por qué ocurre esta conexión es clave para no retrasar el diagnóstico y evitar tratamientos innecesarios.

Por qué una muela puede provocar dolor en el oído

La explicación está en la anatomía. El oído, los dientes, las encías y la articulación temporomandibular están conectados por una compleja red de nervios, especialmente el nervio trigémino, que es uno de los principales responsables de la sensibilidad facial.

Cuando existe una inflamación o infección dental, esa señal dolorosa puede “viajar” por las mismas vías nerviosas y manifestarse como un dolor profundo en el oído, la sien o incluso el cuello. Por eso, en muchos casos, el paciente describe una sensación de presión, pinchazos o dolor interno en el oído sin presentar signos claros de otitis.

Problemas dentales que con más frecuencia generan dolor de oído

Uno de los orígenes más habituales es la caries profunda, cuando la lesión alcanza capas internas del diente y afecta al nervio. En estos casos, el dolor puede ser intenso, pulsátil y extenderse hacia zonas próximas, como el oído.

También es frecuente en infecciones dentales o abscesos. La acumulación de bacterias y pus genera presión e inflamación, y dependiendo de la pieza afectada —especialmente molares—, el dolor puede irradiarse hacia el oído y la mandíbula.

Las muelas del juicio merecen una mención especial. Cuando no erupcionan correctamente o provocan inflamación de la encía que las rodea, el dolor suele extenderse hacia la garganta, el oído y la parte posterior de la mandíbula, empeorando al masticar o al tragar.

Dolor de oído sin infección: el papel de la mandíbula y el bruxismo

En un porcentaje muy alto de casos, el origen no está directamente en un diente, sino en la articulación temporomandibular (ATM) o en la musculatura mandibular.

La ATM se encuentra justo delante del oído. Cuando está sobrecargada, inflamada o mal posicionada, puede provocar un dolor muy similar al del oído, acompañado de sensación de oído taponado, chasquidos al abrir la boca o rigidez mandibular.

El bruxismo, especialmente nocturno, es un desencadenante frecuente. Apretar o rechinar los dientes sobrecarga los músculos y la articulación, generando dolor mandibular, cefaleas y molestias que el paciente identifica como dolor de oído.

Cómo identificar si el dolor de oído tiene origen dental

Aunque solo una exploración profesional puede confirmarlo, hay señales orientativas. Suele tratarse de un problema dental o mandibular cuando el dolor empeora al masticar, al apretar los dientes o al abrir mucho la boca, cuando existe sensibilidad al frío o al calor en alguna pieza, o cuando aparecen inflamación, sangrado o molestias en las encías.

Por el contrario, si el dolor se acompaña de supuración por el oído, pérdida de audición o fiebre elevada, conviene descartar primero una causa otológica.

La importancia de tratar la causa y no solo el síntoma

Tomar analgésicos puede aliviar temporalmente el dolor, pero no resuelve el problema de fondo. Si existe una caries profunda, una infección o un trastorno de la ATM, el dolor volverá e incluso puede agravarse.

El tratamiento dependerá del origen: desde una endodoncia o tratamiento periodontal, hasta el manejo del bruxismo con férulas o el abordaje de la articulación temporomandibular.

Por eso es fundamental realizar un diagnóstico correcto cuanto antes.

Cuándo no conviene esperar

Hay situaciones en las que es importante acudir de forma urgente al dentista o al médico: inflamación facial progresiva, fiebre, dificultad para abrir la boca, dolor intenso que no cede o sensación de malestar general.

En estos casos, el dolor de oído puede estar avisando de una infección que requiere tratamiento inmediato.

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En la red de clínicas con Certificado de Excelencia Odontológica DentalQuality®, encontrarás odontólogos expertos que evalúan de forma integral el origen del dolor, evitando diagnósticos erróneos y tratamientos innecesarios.

Si notas dolor de muela acompañado de dolor de oído, no lo ignores ni lo normalices. Una valoración a tiempo puede evitar complicaciones y devolverte el bienestar mucho antes.

Respirar por la boca: consecuencias para la salud oral y el desarrollo dental

Respirar por la boca es un hábito más frecuente de lo que parece y, en muchos casos, pasa desapercibido durante años. Sin embargo, desde el punto de vista odontológico, la respiración oral no es un simple gesto funcional, sino una alteración que puede tener consecuencias relevantes en la salud bucodental, el desarrollo facial y la calidad de vida, especialmente cuando se mantiene en el tiempo.

Aunque lo fisiológico es respirar por la nariz, existen múltiples motivos —obstrucciones nasales, alergias, hipertrofia de amígdalas o hábitos adquiridos— que llevan a algunas personas, tanto niños como adultos, a respirar predominantemente por la boca. Comprender cómo afecta este patrón respiratorio a la cavidad oral es clave para prevenir problemas dentales y óseos a largo plazo.

¿Qué significa respirar por la boca desde el punto de vista odontológico?

La respiración oral se produce cuando el aire entra principalmente por la boca en lugar de hacerlo por la nariz, incluso en reposo o durante el sueño. En odontología, se considera un signo funcional alterado, ya que rompe el equilibrio natural entre labios, lengua, dientes y encías.

Cuando la boca permanece abierta de forma habitual, se altera la posición de la lengua, disminuye la acción protectora de la saliva y se modifica el crecimiento de los maxilares en edades tempranas. Todo ello crea un entorno desfavorable para la salud oral.

Respiración nasal vs. respiración bucal
La diferencia entre respirar por la nariz o hacerlo por la boca no es solo una cuestión de comodidad, sino de salud. Tal y como se aprecia en la imagen, la respiración nasal permite que el aire siga un recorrido fisiológico adecuado, siendo filtrado, humidificado y regulado en temperatura antes de llegar a los pulmones. Este mecanismo natural protege las vías respiratorias y favorece una correcta posición de la lengua y de la mandíbula. En cambio, cuando la respiración se produce principalmente por la boca, el aire entra sin ningún tipo de filtrado ni acondicionamiento. Esta alteración funcional obliga a la lengua a descender y rompe el equilibrio muscular de la cavidad oral, favoreciendo la sequedad bucal y aumentando el riesgo de caries, gingivitis y alteraciones en la mordida. En niños, además, puede influir negativamente en el desarrollo facial y en la forma del paladar.

Sequedad bucal y aumento del riesgo de caries

Una de las consecuencias más directas de respirar por la boca es la disminución de la saliva. La saliva desempeña un papel esencial en la protección de los dientes: neutraliza ácidos, arrastra bacterias y contribuye a la remineralización del esmalte.

Al respirar por la boca, especialmente durante la noche, la cavidad oral se reseca, favoreciendo un ambiente ácido y bacteriano.

Esto incrementa el riesgo de:

No es casualidad que muchos pacientes con respiración oral presenten caries recurrentes a pesar de mantener una higiene aparentemente correcta.

Inflamación de encías y enfermedad periodontal

La sequedad bucal también afecta directamente a las encías. Un entorno oral seco facilita la acumulación de placa bacteriana y dificulta la respuesta natural de los tejidos frente a las bacterias.

Como consecuencia, es frecuente observar:

  • Encías inflamadas y enrojecidas.
  • Sangrado durante el cepillado.
  • Mayor predisposición a gingivitis y, en casos avanzados, a periodontitis.

Si no se corrige el hábito respiratorio, estos problemas pueden cronificarse y comprometer la estabilidad de los dientes a largo plazo.

Alteraciones en el desarrollo dental y facial en niños

En la infancia, respirar por la boca tiene un impacto aún más significativo. Durante el crecimiento, la respiración oral puede interferir en el desarrollo normal de los maxilares y en la erupción dental.

Entre las alteraciones más frecuentes se encuentran:

  • Paladar estrecho y alto.
  • Apiñamiento dental.
  • Mordida abierta o cruzada.
  • Perfil facial alargado.

Estos cambios no son solo estéticos: afectan a la masticación, al habla y, en muchos casos, hacen necesario un tratamiento ortodóncico más complejo si no se detectan a tiempo.

Mal aliento persistente (halitosis)

La falta de saliva y la acumulación de bacterias favorecen la aparición de halitosis crónica. El mal aliento asociado a la respiración oral no suele resolverse únicamente con colutorios o pastas dentífricas, ya que su origen es funcional.

Por ello, cuando el mal aliento es persistente y no se identifican caries ni infecciones evidentes, conviene valorar si existe un patrón de respiración oral subyacente.

Mayor riesgo de infecciones y lesiones orales

Respirar por la boca implica que el aire no pase por los mecanismos naturales de filtrado, humidificación y calentamiento que ofrece la nariz. Esto puede favorecer:

  • Infecciones de garganta repetidas.
  • Irritación de mucosas orales.
  • Aparición de llagas y aftas con mayor frecuencia.

Además, la exposición constante al aire seco puede hacer que los tejidos orales sean más vulnerables a pequeñas lesiones.

Relación con el bruxismo y trastornos de la ATM

En algunos pacientes, la respiración oral se asocia a tensión muscular, especialmente en la musculatura mandibular y cervical. Esto puede contribuir a:

  • Bruxismo (rechinar o apretar los dientes).
  • Dolor en la articulación temporomandibular (ATM).
  • Cefaleas y molestias cervicales.

Aunque no siempre existe una relación directa, es un factor que conviene tener en cuenta en pacientes con síntomas funcionales complejos.

¿Cómo se diagnostica la respiración oral?

El diagnóstico no se basa únicamente en la observación clínica.

En la consulta dental se valoran:

  • Estado de encías y dientes.
  • Presencia de sequedad bucal.
  • Alteraciones en la mordida.
  • Postura de labios y lengua en reposo.

En muchos casos, es necesario un enfoque multidisciplinar, trabajando junto a otorrinolaringólogos, ortodoncistas o logopedas para identificar la causa y abordarla de forma adecuada.

¿Se puede corregir la respiración oral?

Sí, pero el tratamiento depende de la causa. Puede incluir:

  • Tratamiento de obstrucciones nasales.
  • Reeducación funcional.
  • Tratamiento ortodóncico.
  • Medidas para mejorar la hidratación y protección de la cavidad oral.

Cuanto antes se detecte, especialmente en niños, más sencillo y efectivo será el abordaje.

La importancia de un diagnóstico precoz

Respirar por la boca no debe considerarse un hábito sin importancia. Sus efectos sobre la salud oral, el desarrollo dental y la calidad del descanso hacen imprescindible una valoración profesional.

En la red de clínicas con Certificado de Excelencia Odontológica DentalQuality® encontrarás odontólogos expertos en diagnóstico funcional y salud oral integral.

Si respiras habitualmente por la boca, presentas sequedad bucal, caries recurrentes, inflamación de encías o sospechas que tu hijo pueda respirar de forma oral, es fundamental realizar una evaluación profesional.

Detectar y corregir el problema a tiempo puede prevenir alteraciones dentales, periodontales y del desarrollo facial, preservando la salud de tu sonrisa a largo plazo.

Manchas blancas en los dientes: por qué aparecen y cómo tratarlas correctamente

Las manchas blancas en los dientes son una de las alteraciones estéticas más frecuentes que se observan en las consultas de clínicas dentales.

Aunque en muchos casos no suponen un problema grave, su presencia suele generar inquietud en el paciente, ya que afectan de forma directa a la apariencia de la sonrisa y, en ocasiones, pueden ser el primer signo de un desequilibrio en la salud dental.

Entender por qué aparecen estas manchas, qué significan y cuándo requieren tratamiento es clave para abordarlas de forma adecuada y evitar complicaciones a medio y largo plazo.

¿Qué son exactamente las manchas blancas en los dientes?

Las manchas blancas son zonas del esmalte dental que presentan una alteración en su estructura o en su nivel de mineralización. A simple vista, se manifiestan como áreas más opacas, mates o blanquecinas que contrastan con el color natural del resto del diente.

En términos clínicos, estas manchas indican que el esmalte ha perdido minerales o no se ha formado correctamente. En función de su origen, pueden ser completamente benignas o representar el inicio de una patología que conviene tratar cuanto antes.

¿Por qué aparecen manchas blancas en los dientes?

La causa de las manchas blancas no es siempre la misma. De hecho, identificar su origen es el paso más importante para decidir si es necesario intervenir y qué tratamiento es el más adecuado.

Desmineralización del esmalte y caries incipiente

Una de las causas más habituales es la desmineralización del esmalte provocada por la acumulación de placa bacteriana. Las bacterias generan ácidos que debilitan la superficie dental y producen esas zonas blanquecinas características.

En muchos casos, estas manchas representan la fase inicial de una caries, cuando todavía no existe cavitación ni dolor. Detectarlas a tiempo permite actuar de forma conservadora y evitar tratamientos más invasivos en el futuro.

Tratamientos de ortodoncia con brackets

Tras un tratamiento de ortodoncia con brackets, es relativamente frecuente observar manchas blancas alrededor de donde estaban los aparatos. No se trata de un daño directo del bracket, sino de una higiene insuficiente durante el tratamiento, que favorece la desmineralización del esmalte en esas zonas.

Por este motivo, durante la ortodoncia son fundamentales las revisiones periódicas, la aplicación de flúor profesional y una higiene muy controlada.

Hipoplasia del esmalte

La hipoplasia del esmalte es un defecto en la formación del esmalte que se produce durante la infancia, mientras se están desarrollando los dientes definitivos. Puede estar relacionada con fiebre alta, infecciones, malnutrición o determinados medicamentos.

Estas manchas suelen tener un aspecto blanquecino, amarillento o incluso marrón, con una superficie mate o irregular, y pueden provocar hipersensibilidad dental. En los casos más severos, el esmalte se desprende con facilidad, dejando la dentina expuesta.

Un ejemplo concreto es el síndrome MIH (hipomineralización molar-incisiva), que afecta sobre todo a molares permanentes e incisivos, aumentando el riesgo de sensibilidad y caries secundarias.

Fluorosis dental

La fluorosis se produce por una exposición excesiva al flúor durante la infancia, cuando los dientes están en formación. Se manifiesta como manchas blancas simétricas que afectan a varios dientes y, en los casos más avanzados, pueden oscurecerse.

Blanqueamientos mal realizados

Los blanqueamientos dentales realizados sin supervisión profesional, especialmente los tratamientos caseros no controlados, pueden provocar daños en el esmalte y la aparición de manchas blancas irregulares, a veces irreversibles.

Manchas blancas que aparecen y desaparecen: ¿debo preocuparme?

Existen situaciones en las que las manchas blancas son temporales y no indican una patología estructural del esmalte. Suelen estar relacionadas con:

  • Deshidratación del esmalte (por ejemplo, al despertar o tras un blanqueamiento).
  • Cambios puntuales en el pH de la saliva.
  • Restos de productos dentales o pastas blanqueadoras.
  • Procesos de remineralización en curso.

Estas manchas suelen desaparecer al hidratarse el diente con la saliva y no requieren tratamiento, aunque sí conviene mantenerlas controladas mediante revisiones periódicas.

¿Cómo se eliminan las manchas blancas en los dientes?

No todas las manchas blancas necesitan tratamiento, pero cuando afectan a la estética o indican un problema de salud dental, existen soluciones eficaces y seguras.

Tratamientos profesionales

El tratamiento dependerá del origen, la profundidad y la localización de la mancha:

  • Remineralización con flúor o calcio-fosfato, indicada en fases iniciales sin cavitación ni síntomas.
  • Microabrasión del esmalte, útil en manchas superficiales y localizadas.
  • Infiltración con resina, especialmente eficaz en manchas por desmineralización tras ortodoncia.
  • Blanqueamiento dental profesional, para homogeneizar el color cuando el resto del diente es más oscuro.
  • Restauraciones estéticas con composite o carillas, reservadas para casos más avanzados donde otras técnicas no son suficientes.
tratamientos para eliminar las manchas blancas en los dientes
Dependiendo del origen de la mancha —desmineralización del esmalte, caries incipiente, fluorosis o hipoplasia— el abordaje puede variar desde técnicas de remineralización con flúor hasta procedimientos estéticos como la microabrasión, la infiltración con resinas o las restauraciones estéticas. Un diagnóstico profesional es clave para elegir el tratamiento más conservador y eficaz en cada caso.

Opciones de apoyo en casa

En casos leves, el dentista puede recomendar:

  • Dentífricos con flúor o agentes remineralizantes.
  • Pastas ricas en calcio y fosfato.
  • Cambios en la dieta, reduciendo alimentos ácidos y azucarados.

Estas medidas no eliminan la mancha por sí solas, pero ayudan a frenar su progresión.

Un aviso importante sobre la salud dental

La aparición de manchas blancas en los dientes, tanto en dentición temporal como definitiva, no debe ignorarse. Aunque en muchos casos el problema es solo estético, en otros puede ser el primer signo de una caries o de un defecto estructural del esmalte.

Un diagnóstico preciso por parte del profesional es esencial para determinar la causa y aplicar el tratamiento más adecuado, siempre desde un enfoque conservador y personalizado.

Consecuencias de la gingivitis: qué ocurre si no se trata a tiempo

La gingivitis es una de las enfermedades bucodentales más frecuentes y, al mismo tiempo, una de las más infravaloradas. Muchas personas conviven con encías inflamadas o con sangrado ocasional sin ser conscientes de que se trata de una patología activa que, si no se aborda a tiempo, puede tener consecuencias importantes para la salud oral y general.

Aunque en sus fases iniciales la gingivitis no suele causar dolor, sí supone una señal de alerta clara: las encías están reaccionando frente a una acumulación bacteriana que el organismo no es capaz de controlar por sí solo.

Comprender qué es la gingivitis y qué puede ocurrir cuando no se trata adecuadamente es clave para prevenir problemas más graves a medio y largo plazo.

¿Qué es la gingivitis?

La gingivitis es la fase inicial de la enfermedad periodontal. Se produce cuando la placa bacteriana se acumula en el margen de las encías y desencadena una respuesta inflamatoria en los tejidos gingivales. Esta inflamación provoca cambios visibles en la encía, como enrojecimiento, aumento de volumen y sangrado, especialmente durante el cepillado.

En esta etapa, la infección se limita a la encía y todavía no ha afectado al hueso que sostiene los dientes. Precisamente por eso, la gingivitis es reversible si se trata de forma adecuada. El problema aparece cuando esta inflamación se mantiene en el tiempo y las bacterias continúan avanzando hacia estructuras más profundas.

Aunque una higiene bucodental deficiente es la causa más habitual, existen otros factores que pueden favorecer su aparición, como la predisposición genética, determinadas enfermedades sistémicas, cambios hormonales, el tabaquismo o algunos medicamentos.

¿Por qué es tan importante tratar la gingivitis?

La principal consecuencia de no tratar la gingivitis es su progresión hacia una periodontitis. En este estadio más avanzado de la enfermedad periodontal, la infección ya no se limita a la encía, sino que afecta al hueso y al ligamento periodontal que sujetan los dientes.

A medida que la inflamación avanza, se produce una destrucción progresiva del soporte dental, lo que puede provocar movilidad dentaria y, en casos avanzados, la pérdida irreversible de piezas dentales. A diferencia de la gingivitis, la periodontitis no es reversible y requiere tratamientos más complejos y un control a largo plazo.

Además, la evidencia científica ha demostrado que la inflamación periodontal crónica no solo afecta a la boca. La presencia de enfermedad periodontal se ha asociado con un mayor riesgo de descompensación en personas con diabetes, así como con un aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares, debido al paso de bacterias y mediadores inflamatorios al torrente sanguíneo.

Por todo ello, tratar la gingivitis no es únicamente una cuestión estética o de confort, sino una medida preventiva fundamental para proteger la salud general.

Principales consecuencias de la gingivitis no tratada

Cuando la gingivitis se mantiene en el tiempo, las consecuencias pueden ir más allá del sangrado ocasional de encías:

  • Evolución a periodontitis, con destrucción del hueso que sostiene los dientes.
  • Retracción de las encías, que deja expuestas las raíces dentales y aumenta la sensibilidad.
  • Halitosis persistente, causada por la acumulación bacteriana.
  • Mayor riesgo de caries, especialmente en las zonas cercanas a la encía.
  • Movilidad dental, que dificulta la masticación y afecta a la calidad de vida.
  • Pérdida de dientes, en fases avanzadas de la enfermedad periodontal.

Estas consecuencias no suelen aparecer de forma brusca, sino de manera progresiva y silenciosa, lo que explica por qué muchos pacientes no acuden al dentista hasta que el problema ya está avanzado.

¿Cuáles son los síntomas de la gingivitis?

Una de las particularidades de la gingivitis es que puede pasar desapercibida durante mucho tiempo. Al no provocar dolor, muchas personas interpretan sus signos como algo normal.

El síntoma más característico es el sangrado de las encías, especialmente durante el cepillado o el uso de hilo dental. También es habitual notar las encías más enrojecidas, inflamadas o sensibles al tacto.

Otros signos frecuentes incluyen el mal aliento persistente, un sabor desagradable en la boca y, en algunos casos, una ligera retracción de la encía. En personas fumadoras, estos síntomas pueden estar enmascarados, ya que el tabaco reduce el riego sanguíneo de los tejidos gingivales y disminuye el sangrado, retrasando el diagnóstico.

¿Cómo se trata la gingivitis?

El tratamiento de la gingivitis es sencillo cuando se diagnostica a tiempo. El objetivo principal es eliminar la placa bacteriana y el sarro acumulados, tanto por encima como por debajo del margen de la encía.

En la mayoría de los casos, una limpieza dental profesional es suficiente para revertir la inflamación. Durante este procedimiento se emplean instrumentos específicos, como ultrasonidos, para eliminar los depósitos de sarro, incluso en las zonas de difícil acceso. Posteriormente, se suele realizar un pulido y, en algunos casos, la aplicación de flúor para reforzar el esmalte.

Además del tratamiento en clínica, es fundamental mejorar los hábitos de higiene bucodental en casa, adaptándolos a cada paciente. Un correcto cepillado, el uso de hilo dental o cepillos interdentales y revisiones periódicas son claves para evitar recaídas.

La importancia de la prevención y el control profesional

La gingivitis es una enfermedad frecuente, pero no debe normalizarse. Detectarla y tratarla a tiempo permite evitar complicaciones mayores y preservar la salud de las encías y de los dientes a largo plazo.

Las revisiones periódicas con el dentista y las limpiezas profesionales no solo sirven para mantener una sonrisa estética, sino que desempeñan un papel esencial en la prevención de enfermedades periodontales y en el cuidado integral de la salud oral.

Reconstrucción estética dental

La sonrisa es uno de los elementos más expresivos del rostro, pero su valor va mucho más allá de la estética. Detrás de una sonrisa armónica hay función, equilibrio y salud bucodental.

Cuando uno o varios dientes se han visto afectados por caries, fracturas, desgaste o alteraciones de forma, la reconstrucción estética dental se convierte en una solución clave para devolver no solo una buena apariencia, sino también la correcta función de la boca.

Lejos de ser un tratamiento meramente cosmético, la reconstrucción estética dental forma parte de la odontología conservadora y restauradora, cuyo objetivo principal es preservar el diente natural, respetar su estructura y evitar tratamientos más invasivos en el futuro.

¿Qué es exactamente la reconstrucción estética dental?

La reconstrucción estética dental es un conjunto de procedimientos odontológicos destinados a restaurar dientes dañados o alterados, devolviéndoles su forma, tamaño, color y funcionalidad original.

Para ello, el odontólogo emplea materiales avanzados que imitan las propiedades del esmalte y la dentina, logrando resultados naturales y duraderos.

Este tipo de tratamiento está indicado tanto en dientes anteriores —donde la estética es especialmente relevante— como en piezas posteriores, donde la correcta función masticatoria es esencial. En todos los casos, el principio es el mismo: intervenir lo mínimo necesario y con el máximo rigor clínico.

¿En qué casos está indicada una reconstrucción estética?

La reconstrucción estética dental puede ser la mejor opción cuando existen:

  • Dientes fracturados por traumatismos o sobrecargas.
  • Caries extensas que afectan a la estética del diente.
  • Desgaste dental progresivo, frecuente en pacientes con bruxismo o erosión ácida.
  • Alteraciones de forma o tamaño que rompen la armonía de la sonrisa.
  • Restauraciones antiguas deterioradas que ya no sellan correctamente.
  • Cambios de color localizados que no mejoran con un blanqueamiento.

En muchos de estos casos, actuar a tiempo evita la evolución del problema hacia tratamientos más complejos como coronas o extracciones.

La importancia de un diagnóstico previo riguroso

Una reconstrucción estética bien realizada no comienza con el material, sino con un diagnóstico completo.

Antes de restaurar un diente, el profesional debe valorar:

  • El estado del esmalte y la dentina.
  • La mordida y la oclusión del paciente.
  • La salud de las encías y el hueso de soporte.
  • Los hábitos del paciente (bruxismo, alimentación, higiene).
  • Las expectativas reales a corto y largo plazo.

Solo cuando se analizan todos estos factores es posible diseñar una reconstrucción que sea estable, funcional y estéticamente integrada. En odontología de calidad, la estética siempre es consecuencia de una buena función, nunca al revés.

Materiales utilizados en la reconstrucción estética dental

En la actualidad, los materiales restauradores permiten resultados altamente naturales y personalizados.

En la mayoría de los casos, se emplea resina compuesta (composite), un material que se adhiere directamente al diente y se trabaja por capas, imitando las distintas transparencias y tonos del esmalte natural. Su principal ventaja es que permite reconstrucciones muy precisas sin necesidad de tallar excesivamente el diente.

En situaciones donde la pérdida de estructura es mayor, pueden valorarse soluciones cerámicas como incrustaciones o restauraciones parciales, siempre priorizando la conservación del tejido dental sano.

Reconstrucción estética y carillas: no son lo mismo

Es habitual confundir la reconstrucción estética con otros tratamientos como las carillas dentales. Sin embargo, no son equivalentes ni intercambiables.

La reconstrucción estética repara lo que está dañado, adaptándose al diente existente y respetando su anatomía. Las carillas, en cambio, cubren la superficie del diente y solo están indicadas en casos muy concretos.

Desde un enfoque clínico responsable, antes de cubrir un diente, siempre debe valorarse si puede conservarse mediante una reconstrucción estética bien planificada.

¿Cuánto dura una reconstrucción estética dental?

Una reconstrucción estética correctamente realizada puede durar muchos años. Su longevidad depende de factores como:

  • La técnica empleada.
  • La calidad del material.
  • La mordida del paciente.
  • Los hábitos de higiene y revisiones periódicas.

Aunque no es un tratamiento “para toda la vida”, con controles regulares y mantenimiento adecuado, puede ofrecer resultados estables y seguros a largo plazo.

Riesgos de una reconstrucción mal realizada

Cuando una reconstrucción estética no se planifica o ejecuta correctamente, pueden aparecer problemas como filtraciones, caries secundaria, inflamación de encías, fracturas repetidas o alteraciones en la mordida.

Por eso, este tipo de tratamientos debe realizarse siempre por profesionales con experiencia y formación específica en odontología restauradora y estética.

Reconstrucción estética dental y calidad de vida

Más allá del resultado visual, una buena reconstrucción estética mejora la función masticatoria, facilita la higiene, previene el avance de patologías y aporta seguridad al paciente. En definitiva, contribuye a una mejor salud bucodental y a una mayor calidad de vida.


En la red de clínicas con Certificado de Excelencia Odontológica DentalQuality®, encontrarás odontólogos con experiencia en reconstrucción estética dental, que priorizan el diagnóstico riguroso, la conservación del diente natural y un tratamiento personalizado para cada paciente.

Si notas desgaste, fracturas o cambios en la forma de tus dientes, consulta con un profesional cualificado.

Cuidar tu sonrisa hoy es la mejor forma de proteger tu salud bucodental mañana.

Hipoplasia dental infantil: cómo detectarla y tratarla a tiempo

Las alteraciones del esmalte dental en la infancia no solo afectan a la estética de la sonrisa, sino también a la salud bucodental a largo plazo.

Una de las más frecuentes es la hipoplasia dental infantil, un defecto en la formación del esmalte que puede aumentar la sensibilidad, favorecer la aparición de caries y alterar la apariencia de los dientes.

Detectarla a tiempo y actuar con un tratamiento adecuado es fundamental para garantizar un desarrollo dental sano.

¿Qué es la hipoplasia dental infantil?

La hipoplasia dental infantil es un defecto del desarrollo del esmalte en el que se forma menos cantidad de esmalte del normal.

Puede afectar tanto a los dientes temporales (de leche) como a los definitivos, y manifestarse en una o varias piezas.

No debe confundirse con la hipomineralización, donde el esmalte tiene la cantidad correcta pero presenta menor dureza o resistencia.

En la hipoplasia, el problema es cuantitativo: el esmalte está incompleto o es muy fino.

Causas más frecuentes

La formación del esmalte puede verse afectada antes, durante o después del nacimiento por distintos factores:

  • Durante el embarazo: infecciones maternas, deficiencia de calcio o vitamina D, consumo de ciertos fármacos o tabaquismo.
  • Durante el parto: bajo peso al nacer, parto prematuro o complicaciones perinatales.
  • En los primeros años de vida: fiebre alta prolongada, infecciones, desnutrición, traumatismos en dientes de leche o enfermedades sistémicas.

En muchos casos, no existe una única causa identificable, por lo que la valoración del odontopediatra es clave.

¿Cómo reconocerla?

Los signos varían según la severidad del defecto, pero los más frecuentes son:

  • Manchas blanquecinas, amarillentas o marrones con superficie rugosa.
  • Zonas del diente con hoyuelos, surcos o esmalte ausente.
  • Bordes quebradizos o irregulares.
  • Sensibilidad dental al frío, calor o al cepillado.
  • Mayor predisposición a caries tempranas.

En muchos casos, los padres la detectan cuando los primeros molares o incisivos erupcionan con color o textura diferente.

Diagnóstico

El diagnóstico debe realizarlo un odontopediatra a través de:

  • Exploración clínica detallada.
  • Radiografías o escáner intraoral si se requiere.
  • Revisión de antecedentes médicos y nutricionales.
  • Diferenciación entre hipoplasia (falta de esmalte) e hipomineralización (esmalte débil).

Un diagnóstico temprano evita complicaciones y permite planificar tratamientos conservadores.

Tratamiento de la hipoplasia dental infantil

El tratamiento dependerá de la edad del paciente, el grado de afectación y los síntomas asociados.
Los objetivos principales son proteger el diente, prevenir la caries y mejorar la estética.

1. Reforzar y proteger el esmalte

  • Aplicaciones profesionales de flúor o barnices remineralizantes.
  • Selladores en fosas y fisuras para evitar caries.
  • Pastas y enjuagues con calcio o fosfato de flúor.

2. Control de sensibilidad

  • Barnices desensibilizantes o pastas específicas con nitrato potásico o arginina.

3. Restauraciones conservadoras

  • Ionómero de vidrio (libera flúor y protege el esmalte).
  • Resinas compuestas para recuperar la forma y el color de los dientes afectados.
  • Coronas pediátricas en molares temporales muy dañados.

4. Seguimiento y educación

  • Revisiones periódicas cada 3 a 6 meses.
  • Refuerzo en higiene y alimentación equilibrada (evitar azúcares y bebidas ácidas).
  • Control de hábitos orales y prevención de traumatismos.

¿Se puede prevenir?

En muchos casos, no es posible evitar completamente la hipoplasia dental, pero sí reducir el riesgo:

  • Control médico durante el embarazo y niveles adecuados de vitamina D y calcio.
  • Alimentación variada y saludable en la infancia.
  • Tratar infecciones o fiebres altas de forma precoz.
  • Evitar el uso prolongado de biberón o chupete más allá de los 2 años.
  • Acudir al dentista desde el primer año de vida o al erupcionar el primer diente.

Cuándo acudir al odontopediatra

Consulta con un profesional si notas que tu hijo o hija tiene:

  • Dientes con manchas, hoyuelos o zonas sin esmalte.
  • Dolor o sensibilidad al comer o cepillarse.
  • Dientes que se fracturan con facilidad.

El diagnóstico precoz es la mejor forma de evitar problemas mayores.


La hipoplasia dental infantil es una alteración del esmalte que requiere atención especializada. Con un diagnóstico temprano, tratamientos mínimamente invasivos y revisiones periódicas, es posible mantener la función y la estética dental durante toda la infancia.

En la red de clínicas con Certificado de Excelencia Odontológica DentalQuality®, encontrarás odontopediatras expertos que te ofrecerán un diagnóstico preciso y un plan de cuidado adaptado a las necesidades de tu hijo o hija.

Pide tu cita y cuida su sonrisa desde el principio.

5 Mejores clínicas dentales en Badajoz según DentalQuality

Una vez más, desde DentalQuality® queremos reconocer a los centros odontológicos que destacan por su compromiso con la atención al paciente y la calidad asistencial.

Tras centrarnos en otras ciudades españolas, hoy os presentamos una selección de clínicas dentales en Badajoz que han sido auditadas y certificadas bajo nuestra Norma Privada AE052013/17, tras superar un exigente proceso de evaluación independiente.

El Certificado de Excelencia Odontológica DentalQuality® acredita que una clínica cumple con altos estándares de calidad, tanto en la atención clínica como en la gestión, la seguridad y la comunicación con el paciente.
Cada clínica certificada ha demostrado su compromiso con la mejora continua y la formación constante de su equipo profesional.

Para quienes buscan un entorno de confianza, acudir a una clínica acreditada aporta la tranquilidad de estar en manos de profesionales que ejercen con rigor, ética y transparencia, bajo auditorías externas que garantizan buenas prácticas.

Todas las clínicas certificadas DentalQuality® en Badajoz comparten un propósito común: ofrecer una odontología basada en la evidencia científica, la innovación tecnológica y el respeto por la salud y bienestar de cada paciente.

Cuáles son las clínicas dentales mejor valoradas en Badajoz según DentalQuality

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Recuerda que al acudir a una clínica dental con el Sello de Calidad DentalQuality estás apostando por la calidad, la garantía de seguridad y el buen trato.

Cuidar de tu salud oral es una prioridad, y la mejor manera de hacerlo es poniéndote en manos de los mejores profesionales del sector.

¿En qué consiste una revisión dental?

Mantener una buena salud bucodental requiere más que una correcta higiene diaria. Las revisiones dentales periódicas son fundamentales para detectar a tiempo cualquier problema, prevenir futuras patologías y conservar una sonrisa sana y funcional a lo largo del tiempo.

Pero, ¿en qué consiste realmente una revisión general dental y con qué frecuencia deberíamos hacerla?

¿Qué es una revisión general en el dentista?

Una revisión dental es una cita periódica con el odontólogo para realizar un chequeo completo del estado de salud bucodental.

Su objetivo principal es la prevención: detectar cualquier anomalía antes de que derive en un problema mayor y mantener controlados los posibles factores de riesgo como la caries, la enfermedad periodontal o el bruxismo.

¿Qué se revisa en una consulta dental general?

Durante una revisión general, el odontólogo realiza un examen clínico detallado de toda la boca:

  • Dientes: se comprueba si hay presencia de caries, desgaste dental, fracturas o lesiones.
  • Encías: se evalúa si hay signos de gingivitis o periodontitis.
  • Oclusión y articulación temporomandibular (ATM): se revisa si existe maloclusión, bruxismo o problemas funcionales.
  • Hueso y estructuras de soporte: mediante radiografías si es necesario.
  • Mucosas orales, lengua y paladar: para descartar lesiones u otras afecciones.
  • Estado de empastes, coronas, prótesis o implantes existentes.

En muchos casos, la revisión incluye también una limpieza profesional (profilaxis) para eliminar el sarro acumulado y reforzar la higiene oral.

¿Con qué frecuencia se debe hacer una revisión?

Se recomienda acudir al dentista cada 6 o 12 meses, según las características y necesidades de cada persona.

Hay pacientes que requieren controles más frecuentes, como quienes:

  • Tienen antecedentes de enfermedad periodontal.
  • Llevan ortodoncia o implantes.
  • Son fumadores.
  • Presentan alta incidencia de caries.
  • Padecen enfermedades sistémicas como la diabetes.

El odontólogo determinará el intervalo ideal de revisiones, siempre con un enfoque preventivo y personalizado.

Revisión dental en niños: la clave está en la prevención

La revisión dental en la infancia es crucial para detectar de forma precoz problemas como:

  • Caries infantil (caries del biberón).
  • Alteraciones en la erupción de los dientes.
  • Malformaciones en el desarrollo de los maxilares.
  • Hábitos orales perjudiciales (uso prolongado de chupete, succión digital…).

¿Cuándo debe hacerse la primera revisión dental?

La primera visita al dentista debe realizarse al salir el primer diente, o antes del primer año de vida. A partir de ahí, se recomienda una revisión cada 6 meses.

En la revisión infantil, además de revisar dientes y encías, el odontopediatra orienta a padres y madres en temas como:

  • Alimentación adecuada para prevenir caries.
  • Técnicas de cepillado.
  • Fluoración.
  • Necesidad o no de tratamiento ortodóncico interceptivo.

Este enfoque preventivo ayuda a crear hábitos saludables desde pequeños y a eliminar el miedo al dentista desde una edad temprana.

¿Por qué no deberías posponer tus revisiones?

Muchas personas acuden al dentista solo cuando sienten dolor o molestias. Sin embargo, gran parte de los problemas dentales evolucionan de forma silenciosa y solo se detectan en sus fases iniciales a través de estas revisiones.

Detectar una caries a tiempo, por ejemplo, puede evitar la necesidad de tratamientos más complejos como endodoncias o incluso extracciones.

Los beneficios de acudir regularmente a revisión incluyen:

  • Diagnóstico precoz de enfermedades dentales y orales.
  • Prevención de patologías graves.
  • Mantenimiento de implantes, ortodoncia y tratamientos previos.
  • Control del estado de las encías y detección de enfermedades periodontales.
  • Refuerzo de la higiene oral con limpiezas profesionales.

¿Qué pruebas pueden realizarse en una revisión?

Dependiendo de lo que observe el profesional, puede ser necesario realizar alguna de estas pruebas complementarias:

  • Radiografías intraorales o panorámicas (ortopantomografía).
  • Estudios 3D (TAC o CBCT) para evaluar estructuras óseas o dientes incluidos.
  • Registro fotográfico para seguimiento.
  • Examen periodontal (medición de bolsas periodontales).

¿Cuánto dura una revisión dental?

Una revisión general suele durar entre 30 y 45 minutos. En caso de realizar una limpieza bucal en la misma sesión, el tiempo puede extenderse. Si se detectan patologías, se elaborará un plan de tratamiento adaptado al caso concreto.

Revisión dental en adultos mayores

Las revisiones son también esenciales en la tercera edad, cuando pueden aparecer:

  • Problemas de sequedad bucal (xerostomía).
  • Mayor riesgo de caries radicular.
  • Pérdida ósea.
  • Desajustes en prótesis o implantes.
  • Disminución de la capacidad de higiene.

El control periódico permite prevenir complicaciones y mantener una buena salud bucal en todas las etapas de la vida.


Tu salud oral empieza por la prevención

Una revisión dental general no solo busca tratar problemas, sino evitarlos antes de que aparezcan. Es un acto de cuidado y compromiso con tu salud que no debe posponerse.

En la red de clínicas con Certificado de Excelencia Odontológica DentalQuality®, encontrarás odontólogos expertos que te ofrecerán un diagnóstico riguroso y una atención personalizada. Si ha pasado tiempo desde tu última revisión o simplemente quieres asegurarte de que todo está en orden, contacta con nosotros.

Tu salud empieza por la boca.

Clínicas dentales en Girona

Desde DentalQuality® queremos reconocer a los centros odontológicos que destacan por su compromiso con la atención al paciente y la excelencia asistencial.

Tras presentar nuestras selecciones de otras ciudades, hoy os acercamos una recopilación de clínicas dentales en Girona que han sido auditadas y certificadas bajo la Norma Privada AE052013/17, tras superar un exhaustivo proceso de evaluación independiente.

El Certificado de Excelencia Odontológica DentalQuality® acredita que una clínica cumple con altos estándares de calidad, tanto en la práctica clínica como en la gestión, la seguridad y la comunicación con el paciente.
Cada una de las clínicas certificadas ha demostrado su compromiso con la mejora continua, la formación permanente y el respeto hacia la salud bucodental de sus pacientes.

Para quienes buscan una atención basada en la confianza y la transparencia, acudir a una clínica acreditada supone elegir un entorno que apuesta por las buenas prácticas y por una odontología responsable y de calidad.

Todas las clínicas certificadas DentalQuality® en Girona comparten un mismo propósito: ofrecer tratamientos fundamentados en la evidencia científica y en la actualización tecnológica, con el bienestar del paciente como eje principal.

Cuáles son las clínicas dentales mejor valoradas en Girona según DentalQuality

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Recuerda que al acudir a una clínica dental con el Sello de Calidad DentalQuality estás apostando por la calidad, la garantía de seguridad y el buen trato.

Cuidar de tu salud oral es una prioridad, y la mejor manera de hacerlo es poniéndote en manos de los mejores profesionales del sector.

¿Cómo mejorar la sensibilidad dental?

La sensibilidad dental es una molestia frecuente que afecta a muchas personas en su día a día, especialmente al tomar bebidas frías, calientes, dulces o ácidas. Afortunadamente, existen soluciones eficaces para aliviarla y mejorar la calidad de vida del paciente.

En este artículo te explicamos qué la provoca, cómo prevenirla y qué tratamientos existen para reducirla.

¿Qué es la sensibilidad dental?

La sensibilidad dental, también conocida como hipersensibilidad dentinaria, es un dolor breve y agudo que se presenta cuando la dentina —la parte interna del diente— queda expuesta a estímulos externos.

Esto ocurre porque el esmalte que protege los dientes se desgasta o las encías se retraen, dejando al descubierto las terminaciones nerviosas.

¿Cuáles son las causas más frecuentes?

Las causas de la sensibilidad dental pueden variar según los hábitos y la salud bucodental del paciente.

Las más comunes incluyen:

  • Cepillado agresivo: usar fuerza excesiva o un cepillo de cerdas duras puede desgastar el esmalte y provocar retracción de encías.
  • Bruxismo: el rechinar involuntario de los dientes, sobre todo durante la noche, daña la superficie dental.
  • Consumo de alimentos ácidos: como cítricos, refrescos o vinagres, que erosionan el esmalte.
  • Tratamientos dentales recientes: como limpiezas profundas, blanqueamientos o empastes, pueden provocar sensibilidad temporal.
  • Encías retraídas: dejan expuesta la raíz del diente, que no está recubierta por esmalte.
  • Caries o fracturas dentales: exponen zonas sensibles del diente.

¿Cómo prevenir la sensibilidad dental?

La mejor forma de evitar la hipersensibilidad es proteger el esmalte y cuidar la salud de las encías.

Algunas recomendaciones clave incluyen:

  • Utilizar un cepillo de cerdas suaves.
  • Evitar el cepillado inmediato tras consumir alimentos ácidos. Espera al menos 30 minutos.
  • Usar una pasta dentífrica específica para dientes sensibles.
  • Evitar alimentos y bebidas muy fríos, calientes o ácidos en exceso.
  • Mantener una higiene bucal adecuada y acudir al dentista regularmente.

Tratamientos profesionales para la sensibilidad dental

Cuando la sensibilidad dental persiste a pesar de una buena higiene bucodental y el uso de productos específicos para dientes sensibles, es fundamental acudir a un odontólogo.

Solo un profesional puede determinar la causa exacta y aplicar el tratamiento más adecuado según el grado de afectación y el origen del problema.

A continuación, te explicamos las opciones más eficaces que ofrecen las clínicas dentales especializadas:

1. Aplicación de barnices y geles desensibilizantes

Estos productos se aplican directamente sobre la superficie dental afectada para bloquear los túbulos dentinarios —canales microscópicos que conducen los estímulos hacia el nervio—. Al sellarlos, se reduce la transmisión de sensaciones dolorosas provocadas por el frío, el calor o los ácidos.

Este tratamiento es rápido, indoloro y suele ofrecer alivio inmediato o progresivo tras varias aplicaciones, según la gravedad del caso.

2. Fluorización profesional

La aplicación tópica de flúor en forma de gel, barniz o espuma fortalece el esmalte debilitado y aumenta su resistencia ante la acción de los ácidos. Además de proteger contra la caries, el flúor tiene un efecto desensibilizante que contribuye a reducir la sensibilidad.

La fluorización puede realizarse en consulta de forma periódica, y en algunos casos se recomienda complementarla con pastas dentales de alta concentración de flúor para uso domiciliario, siempre bajo supervisión del dentista.

3. Uso de resinas o selladores dentales

Cuando hay zonas con desgaste marcado o recesión gingival que deja expuesta la raíz dental, el odontólogo puede aplicar una resina compuesta o un sellador sobre esas superficies. Esta cobertura actúa como una barrera física que protege al diente de los estímulos externos.

Además de eliminar la sensibilidad, estas resinas pueden mejorar la estética si hay pérdida de esmalte visible o cambios de color en la raíz expuesta.

4. Injertos de encía (cirugía mucogingival)

En casos de recesión gingival severa, donde la raíz del diente ha quedado muy expuesta, puede ser necesario recurrir a una cirugía periodontal. El injerto gingival consiste en cubrir la raíz con tejido extraído del propio paciente (normalmente del paladar) o mediante materiales biocompatibles.

Este procedimiento no solo elimina la sensibilidad dental causada por la exposición radicular, sino que también mejora la estética de la sonrisa y la salud periodontal a largo plazo.

5. Tratamiento del bruxismo con férulas de descarga

Si la sensibilidad está provocada por el desgaste dental producido por el bruxismo (hábito de apretar o rechinar los dientes), el tratamiento más indicado es el uso de una férula de descarga nocturna.

Esta férula, diseñada a medida, protege las piezas dentales del contacto excesivo durante el sueño, reduce el desgaste del esmalte y alivia la presión sobre los músculos de la mandíbula.

Al controlar el bruxismo, se minimiza progresivamente la sensibilidad dental asociada.

6. Tratamiento de patologías subyacentes

En algunos casos, la sensibilidad puede ser síntoma de problemas más complejos, como una caries, una fisura en el esmalte, una obturación filtrada o incluso una infección pulpar.

En estos casos, el tratamiento puede incluir:

  • Empaste o reconstrucción
  • Cambio de restauraciones antiguas
  • Tratamiento de conductos (endodoncia), si hay afectación del nervio

El objetivo es eliminar el origen del dolor y proteger la estructura dental afectada.

¿Cuándo acudir al dentista?

Si experimentas sensibilidad dental de forma constante o el dolor interfiere en tu alimentación o rutina diaria, lo más aconsejable es acudir a una clínica dental especializada.

En muchos casos, la sensibilidad puede ser el síntoma de un problema más complejo, como una caries, una fisura o una enfermedad periodontal.

Recupera el confort al sonreír

La sensibilidad dental tiene solución si se aborda con el tratamiento adecuado y una buena rutina de cuidado bucodental. En la red de clínicas con Certificado de Excelencia Odontológica DentalQuality®, encontrarás profesionales especializados que evaluarán tu caso con precisión y te ofrecerán el tratamiento más adecuado.

Tu bienestar empieza por una sonrisa sin dolor.

Soluciones para las encías retraídas

Las encías retraídas son una afección bucodental frecuente que puede afectar tanto a la salud como a la estética de tu sonrisa.

Se trata de un problema progresivo que no debe ignorarse: cuanto antes se detecte, más sencilla será su solución.

En este artículo te explicamos por qué se produce la retracción gingival, qué consecuencias tiene y cuáles son las soluciones más efectivas disponibles actualmente.

¿Qué son las encías retraídas?

Hablamos de encías retraídas cuando el tejido gingival que recubre el cuello de los dientes comienza a descender, dejando expuestas las raíces dentales.

Esta situación puede generar:

  • Sensibilidad dental (especialmente al frío o al calor)
  • Mayor riesgo de caries radicular
  • Inflamación y sangrado de encías
  • Impacto estético en la sonrisa
  • Pérdida progresiva de inserción dental

Si no se trata a tiempo, la retracción puede derivar en problemas periodontales más graves e incluso en la pérdida del diente afectado.

Principales causas de la retracción gingival

La retracción de las encías no siempre está relacionada con la edad.

Puede deberse a múltiples factores:

  • Cepillado agresivo o con técnicas incorrectas
    Un cepillado excesivamente fuerte o con un cepillo de cerdas duras puede dañar el tejido gingival con el tiempo.
  • Enfermedad periodontal (periodontitis)
    Es una de las causas más comunes. La infección crónica destruye el hueso y los tejidos de soporte del diente.
  • Bruxismo o apretamiento dental
    La presión constante puede dañar el ligamento periodontal y favorecer la retracción.
  • Malposiciones dentarias
    Dientes fuera de su eje o con poca encía queratinizada pueden facilitar la retracción.
  • Factores genéticos y predisposición hereditaria
  • Cambios hormonales (embarazo, menopausia)
    Pueden hacer que las encías sean más vulnerables a la inflamación.
  • Piercings orales o traumatismos repetitivos
    El roce continuo sobre la encía contribuye a su recesión.

¿Qué tratamientos existen para las encías retraídas?

El tratamiento más adecuado dependerá del grado de retracción, la causa que lo origina y el estado de salud bucodental del paciente.

Estas son las soluciones más comunes:

1. Higiene bucodental personalizada

Si la causa es un cepillado incorrecto, el primer paso será modificar la técnica. El odontólogo puede recomendar cepillos de cerdas suaves, cepillado con presión controlada y el uso de irrigadores o cepillos interproximales.

2. Tratamiento periodontal

En casos donde existe periodontitis, es fundamental tratar primero la infección. Las limpiezas profundas (raspado y alisado radicular) y el seguimiento periodontal regular son claves para detener la progresión de la retracción.

3. Férula de descarga para el bruxismo

Si el problema está causado por apretar o rechinar los dientes, una férula de descarga nocturna ayudará a minimizar la presión y proteger los tejidos.

4. Ortodoncia para corregir malposiciones

En determinados casos, alinear correctamente los dientes puede reducir la tensión sobre las encías y prevenir una mayor retracción.

5. Microcirugía mucogingival

Cuando la retracción es severa, existen procedimientos quirúrgicos mínimamente invasivos para recuperar el tejido perdido. Algunos de los más habituales son:

  • Injerto de encía libre
    Se toma tejido del paladar y se coloca sobre la zona retraída.
  • Injerto de tejido conectivo
    Técnica avanzada que ofrece mejores resultados estéticos y mayor estabilidad.
  • Técnicas de regeneración tisular guiada
    Estimulan la formación de nuevo tejido y hueso en casos complejos.

¿Se pueden prevenir las encías retraídas?

Sí, en muchos casos la prevención es posible. Te dejamos algunas recomendaciones clave:

  • Mantén una higiene bucal rigurosa, con cepillado suave tras cada comida.
  • Utiliza una técnica de cepillado adecuada, preferiblemente con cepillo eléctrico.
  • Acude a revisiones periódicas para detectar precozmente cualquier signo de retracción.
  • Evita el tabaco, ya que favorece la enfermedad periodontal.
  • Trata el bruxismo con férulas si es necesario.
  • No descuides la limpieza interdental y las limpiezas profesionales al menos una vez al año.

En la red de clínicas con Certificado de Excelencia Odontológica DentalQuality®, encontrarás odontólogos expertos en salud periodontal que te ofrecerán un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento personalizado para recuperar el equilibrio de tus encías.

Si notas sensibilidad, sangrado o cambio en la línea de tus encías, no esperes.

Contacta con nosotros y cuida tu salud bucodental desde la raíz.

Hipersalivación o sialorrea: ¿por qué tengo demasiada saliva en la boca?

¿Notas que produces demasiada saliva o que tienes dificultades para controlarla?

Esta condición, conocida como hipersalivación o sialorrea, puede parecer un problema menor, pero puede afectar significativamente a la calidad de vida de quienes la padecen.

En este artículo te explicamos qué es, cuáles son sus causas más comunes y qué opciones de tratamiento existen.

¿Qué es la hipersalivación?

La hipersalivación, también llamada sialorrea o tialismo, es la producción excesiva de saliva, que puede llegar a desbordarse por el labio inferior en forma de babeo. Aunque puede ser un fenómeno normal en bebés durante la dentición, en adultos es un signo que debe evaluarse clínicamente.

No se trata de una enfermedad en sí misma, sino de un síntoma asociado a múltiples condiciones médicas, neurológicas o incluso emocionales. Además de las molestias físicas, puede provocar problemas sociales, psicológicos e incluso infecciones o dificultades para hablar y comer.

Tipos de hipersalivación

  • Sialorrea anterior: la saliva se acumula y cae fuera de la boca.
  • Sialorrea posterior: la saliva fluye hacia la garganta, lo que puede causar complicaciones respiratorias si se aspira accidentalmente.

Causas frecuentes de la hipersalivación

La hipersalivación puede deberse a un exceso real de producción de saliva o a una dificultad para tragarla o retenerla en la cavidad bucal.

Entre las causas más comunes destacan:

Causas médicas

  • Enfermedades neurológicas: Parkinson, ELA, parálisis cerebral, accidentes cerebrovasculares.
  • Síndrome de Down o trastornos del espectro autista.
  • Infecciones en garganta, senos nasales o cavidad oral.
  • Úlceras bucales, inflamaciones o heridas.
  • Mala higiene oral.
  • Reflujo gastroesofágico.
  • Trastornos sensoriales.

Factores físicos o estructurales

  • Fracturas o dislocación mandibular.
  • Problemas en la movilidad de la lengua o el cierre labial.
  • Boca abierta de forma constante.
  • Mal alineamiento dental (Halitosis).
  • Lengua agrandada.

Otras causas

  • Uso de ortodoncia o prótesis dentales mal adaptadas.
  • Embarazo (en especial en el primer trimestre).
  • Efectos secundarios de algunos medicamentos.
  • Ansiedad, estrés o estímulos alimentarios (ver, oler o pensar en comida).

¿Cuáles son los síntomas de la hipersalivación?

Los signos más frecuentes incluyen:

  • Babeo persistente o involuntario.
  • Necesidad de tragar o escupir saliva con frecuencia.
  • Labios agrietados y dermatitis en el mentón.
  • Mal aliento y alteraciones del habla.
  • Infecciones en la piel alrededor de la boca.
  • Dificultad para comer o beber con normalidad.
  • En casos graves, riesgo de neumonía por aspiración.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico debe ser realizado por un profesional de la salud que evaluará:

  • El estado general de la boca, los dientes y los tejidos orales.
  • La movilidad lingual, el control mandibular y la postura.
  • La cantidad y el momento de la producción de saliva.
  • Las condiciones médicas preexistentes y los tratamientos actuales.

Identificar la causa subyacente es fundamental para aplicar el tratamiento más adecuado.

Tratamientos disponibles para la hipersalivación

El tratamiento dependerá del origen, la severidad del problema y el estado general del paciente.

Las opciones terapéuticas incluyen:

1. Tratamiento de la causa principal

Si se identifica una patología de base (neurológica, infecciosa, estructural…), debe abordarse con el especialista correspondiente.

2. Terapia de reeducación

  • Terapia del habla y deglución: especialmente útil en pacientes con alteraciones neuromusculares o del desarrollo.
  • Ejercicios para mejorar el control labial y lingual.

3. Medicación

  • Fármacos anticolinérgicos: reducen la producción de saliva, aunque pueden tener efectos secundarios.
  • Infiltraciones con toxina botulínica (Botox): actúan sobre las glándulas salivales y son eficaces durante varios meses.

4. Medidas complementarias

  • Hidratación adecuada.
  • Higiene bucodental estricta.
  • Enjuagues orales específicos.

5. Cirugía (solo en casos graves)

  • Resección o ligadura de glándulas salivales.
  • Reorientación de los conductos salivales.

¿Cuál es el pronóstico?

En muchos casos, como el embarazo o ciertas infecciones pasajeras, la hipersalivación puede remitir de forma espontánea. Sin embargo, cuando se relaciona con enfermedades crónicas, puede requerir seguimiento a largo plazo y tratamiento personalizado.


En la red de clínicas con Certificado de Excelencia Odontológica DentalQuality®, encontrarás odontólogos expertos que te ofrecerán un diagnóstico riguroso y una atención personalizada. Si notas que produces demasiada saliva o crees que podrías tener sialorrea, no lo ignores: contacta con nosotros.

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