Es una duda muy habitual en consulta y la respuesta es sí: un dolor de muela puede provocar dolor de oído, incluso cuando el oído está completamente sano.
Esta situación desconcierta a muchos pacientes, ya que tienden a pensar que el origen del problema está en el oído cuando, en realidad, la causa se encuentra en la boca.
Este tipo de dolor se conoce como dolor referido. Es decir, el problema se origina en una zona concreta —una muela, una encía o la mandíbula—, pero el cerebro interpreta la señal dolorosa como si procediera de otra área cercana, en este caso el oído.
Comprender por qué ocurre esta conexión es clave para no retrasar el diagnóstico y evitar tratamientos innecesarios.
Por qué una muela puede provocar dolor en el oído
La explicación está en la anatomía. El oído, los dientes, las encías y la articulación temporomandibular están conectados por una compleja red de nervios, especialmente el nervio trigémino, que es uno de los principales responsables de la sensibilidad facial.
Cuando existe una inflamación o infección dental, esa señal dolorosa puede “viajar” por las mismas vías nerviosas y manifestarse como un dolor profundo en el oído, la sien o incluso el cuello. Por eso, en muchos casos, el paciente describe una sensación de presión, pinchazos o dolor interno en el oído sin presentar signos claros de otitis.
Problemas dentales que con más frecuencia generan dolor de oído
Uno de los orígenes más habituales es la caries profunda, cuando la lesión alcanza capas internas del diente y afecta al nervio. En estos casos, el dolor puede ser intenso, pulsátil y extenderse hacia zonas próximas, como el oído.
También es frecuente en infecciones dentales o abscesos. La acumulación de bacterias y pus genera presión e inflamación, y dependiendo de la pieza afectada —especialmente molares—, el dolor puede irradiarse hacia el oído y la mandíbula.
Las muelas del juicio merecen una mención especial. Cuando no erupcionan correctamente o provocan inflamación de la encía que las rodea, el dolor suele extenderse hacia la garganta, el oído y la parte posterior de la mandíbula, empeorando al masticar o al tragar.
Dolor de oído sin infección: el papel de la mandíbula y el bruxismo
En un porcentaje muy alto de casos, el origen no está directamente en un diente, sino en la articulación temporomandibular (ATM) o en la musculatura mandibular.
La ATM se encuentra justo delante del oído. Cuando está sobrecargada, inflamada o mal posicionada, puede provocar un dolor muy similar al del oído, acompañado de sensación de oído taponado, chasquidos al abrir la boca o rigidez mandibular.
El bruxismo, especialmente nocturno, es un desencadenante frecuente. Apretar o rechinar los dientes sobrecarga los músculos y la articulación, generando dolor mandibular, cefaleas y molestias que el paciente identifica como dolor de oído.
Cómo identificar si el dolor de oído tiene origen dental
Aunque solo una exploración profesional puede confirmarlo, hay señales orientativas. Suele tratarse de un problema dental o mandibular cuando el dolor empeora al masticar, al apretar los dientes o al abrir mucho la boca, cuando existe sensibilidad al frío o al calor en alguna pieza, o cuando aparecen inflamación, sangrado o molestias en las encías.
Por el contrario, si el dolor se acompaña de supuración por el oído, pérdida de audición o fiebre elevada, conviene descartar primero una causa otológica.
La importancia de tratar la causa y no solo el síntoma
Tomar analgésicos puede aliviar temporalmente el dolor, pero no resuelve el problema de fondo. Si existe una caries profunda, una infección o un trastorno de la ATM, el dolor volverá e incluso puede agravarse.
El tratamiento dependerá del origen: desde una endodoncia o tratamiento periodontal, hasta el manejo del bruxismo con férulas o el abordaje de la articulación temporomandibular.
Por eso es fundamental realizar un diagnóstico correcto cuanto antes.
Cuándo no conviene esperar
Hay situaciones en las que es importante acudir de forma urgente al dentista o al médico: inflamación facial progresiva, fiebre, dificultad para abrir la boca, dolor intenso que no cede o sensación de malestar general.
En estos casos, el dolor de oído puede estar avisando de una infección que requiere tratamiento inmediato.
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Si notas dolor de muela acompañado de dolor de oído, no lo ignores ni lo normalices. Una valoración a tiempo puede evitar complicaciones y devolverte el bienestar mucho antes.

