La periodoncia dental y la importancia de prevenir sus enfermedades

La periodoncia dental y la importancia de prevenir sus enfermedades

En odontología, cada parte de nuestra boca responde a una rama de la ciencia, con su especialista determinado, como es el caso de la periodoncia dental y el doctor que la trata que se llama periodoncista. Este nombre proviene del periodonto, es decir, las estructuras y tejidos que soportan los dientes: la envía, el ligamento periodontal, el cemento radicular y el hueso alveolar.

La función del odontólogo, en las visitas regulares de sus pacientes, es prevenir y diagnosticar la existencia de enfermedades periodontales y, en el caso de haberlas, llevar a cabo el tratamiento que corresponda. Cabe destacar que este tipo de enfermedades tienen su “trampa”, dado que a simple vista no muestran ningún efecto o signo (sobre todo en las fases iniciales), pero es que tampoco duelen, con lo cual, es fácil que se esté gestando una enfermedad periodontal y que el paciente no lo sepa y, por tanto, no acuda al dentista. De ahí, insistimos una vez más, la importancia de las revisiones periódicas y porque, como siempre se dice, “más vale prevenir que curar”. Y en estos casos, además, es importante poder diagnosticar en su fase inicial dado que con el paso del tiempo se agrava la enfermedad y la consecuencia drástica que implica es la pérdida irremediable de los dientes.

¿Cuáles son las principales enfermedades periodontales?

Cuando aludimos a enfermedades periodontales, las principales que se tratan son la gingivitis y la periodontitis, ambas causadas por el mismo problema: la mala higiene bucodental hace que se acumule placa bacteriana en la base de los dientes y las encías y en exceso lleva a una inflamación y, tras ésta, la infección que lleva a la destrucción de los tejidos de soporte de los dientes. La diferencia entre ellas es el nivel de gravedad, que va in crescendo, desde la primera hasta la segunda. Estas enfermedades, junto con la caries dental, son las más habituales entre los pacientes de todas las edades, siendo más preocupante en los adultos, y para poder detectarlas a tiempo basta con observar si nuestras encías están hinchadas, enrojecidas e incluso si sangran, motivos suficientes para visitar al periodoncista lo antes que se pueda y que determine qué tratamiento debemos seguir.

En periodoncia dental tratar a tiempo el problema puede evitar males mayores e irreversibles. Son esas enfermedades que evolucionan a peor si no se cogen a tiempo. Otros síntomas que nos pueden hacer saltar las alarmas, aparte de los comentados anteriormente, son el mal aliento, la movilidad de los dientes, una mayor sensibilidad dental con sustancias frías o calientes, la separación de los dientes, piezas más altas debido a la retracción de las encías…

Los especialistas también aluden a la disposición genética de sufrir estas enfermedades.