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Periodoncia

En las clínicas certificadas con el Sello de Calidad DentalQuality® tratan todo tipo de dolencias dentales, como es el caso de las enfermedades periodontales provocadas por una infección bacteriana que destruye los tejidos de soporte de los dientes, ya sean encías, hueso o ligamento periodontal.

Dependiendo de cada caso y del alcance de la infección recibe el nombre de gingivitis, periodontitis inicial o moderada. Hay personas que por predisposición genética tienen tendencia a sufrirlas aunque en la mayoría de casos se produce por la existencia de gérmenes en la boca.

Preguntas frecuentes
Las bacterias que viven en la boca son la principal causa que generan la enfermedad de las encías. Estas bacterias se depositan sobre la superficie de los dientes y en el surco gingival, produciendo lo que se conoce como placa bacteriana. Si la placa bacteriana es muy abundante puede dañar los tejidos periodontales y dar lugar a las distintas enfermedades de la encía.
Se conoce como periodonto a la parte formada por los tejidos situados alrededor de cada diente y que lo sustentan, entre ellos, la encía y el hueso alveolar.
Sí, y podrían categorizarse en leves y graves. Entre las enfermedades leves más conocidas se encuentra la gingivitis, la cual afecta sólo a las encías, mientras que entre las graves se sitúa la periodontitis, que implica la destrucción de los tejidos profundos que rodean el diente, con todo lo que ello supone.
Efectivamente, algunas afecciones dermatológicas que producen ampollas, úlceras y cambios de color en las encías pueden ser síntoma de otras enfermedades mucho más graves, como el cáncer.
Aunque la predisposición genética es un factor que puede intervenir en la adquisición de enfermedades periodontales, el peso que condiciona este tipo de enfermedades es el control de la placa bacteriana en la boca. La suma de ambos factores puede desencadenar en diferentes tipos de enfermedades periodontales. El control a consciencia de la placa bacteriana es, pues, la mejor arma para luchar contra este tipo de enfermedades.
Lo más normal es que las enfermedades periodontales aparezcan entre la población adulta y, más concretamente, en adultos de unos 30 años. Es importante saber que la gravedad de la enfermedad aumenta según la edad de la persona: cuanto más joven, más problemas generará la enfermedad.
La consecuencia más extrema en el caso de no seguir los tratamientos indicados por el especialista es la pérdida de dientes.
Aunque es el dentista quien diagnostica con certeza la existencia de alguna enfermedad en las encías, es cierto que hay algunos síntomas que ayudan a intuirla, como el sangrado espontáneo o al cepillarse los dientes, la aparición de pus en las encías, el mal sabor o mal olor de boca (halitosis), el enrojecimiento y la retracción de las encías, el cambio de posición de los dientes, la sensibilidad térmica, el dolor e incluso la movilidad de las piezas.
El dentista es quien diagnostica y trata los problemas de las encías e informa de las medidas que puede tomar para mantener sana esta parte tan importante de la boca. El higienista dental puede ayudar durante el tratamiento eliminando el sarro acumulado y dando instrucciones precisas acerca de la correcta higiene bucal. Por último, el periodoncista trata aquellos casos más difíciles y avanzados.
Más que doloroso, el tratamiento en cuestión puede resultar un poco molesto. De todos modos, y teniendo en cuenta que en ocasiones puede ser necesaria una pequeña cirujía, el dentista puede optar por utilizar anestesia. Una vez finalizado el tratamiento, puede quedar una pequeña sensibilidad al frío, la cual desaparece por sí sola en unos días o semanas.
El mantenimiento de la boca tras el tratamiento de la enfermedad es básica para conseguir que dicha enfermedad no remita. Según cada paciente, es preciso realizar una visita al dentista cada 3 o 6 meses, visita en la cual se comprobará la situación de cada diente, si se está realizando o no una correcta higiene bucal y se eliminarán con precisión las bacterias de las diferentes partes de la boca.
Si el tratamiento y, sobre todo, el mantenimiento se han realizado correctamente, el éxito es asegurado. De no ser así, la enfermedad puede volver a aparecer en cualquier momento.
Como en cualquier ámbito, sólo en casos extremos y muy graves no se consigue controlar del todo la enfermedad periodontal, lo que significa que ésta puede continuar avanzando lentamente. Hablamos de enfermedades en niños o adultos muy jóvenes, fumadores muy activos o pacientes con enfermedades generales, como diabetes graves o que se están medicando con medicamentos muy precisos.
Una vez terminado el tratamiento y el mantenimiento de la enfermedad, esto es, una vez controlada, el siguiente paso consiste en volver a recuperar las piezas que se han perdido por culpa de la afectación. Sepa que si no se vuelven a poner existe el riesgo de que vuelva a aparecer la enfermedad. También puede ser aconsejable un tratamiento de ortodoncia con el fin de reposicionar los dientes y volver a conseguir un aspecto óptimo de la boca.
Las prótesis fijas, las que se colocan sobre los dientes existentes o bien sobre implantes, depende de cada caso, son la mejor opción para recuperar las piezas perdidas. Las prótesis removibles sólo se colocarán si no es posible colocar las fijas, puesto que pueden perjudicar las encías y los dientes existentes. En cualquier caso, será el dentista quien decida qué tipo de prótesis se adecua mejor a cada paciente.
No, en absoluto, siempre y cuando la enfermedad esté controlada por el dentista, ya que los implantes pueden sufrir las mismas infecciones que los dientes naturales.
Sí, las enfermedades periodontales son altamente perjudiciales en pacientes con enfermedades sistémicas crónicas, como la diabetes, enfermedades cardíacas, circulatorias, etc. Además, los estudios han demostrado que las enfermedades periodontales aumentan el riesgo de infarto de miocardio y de niños prematuros y de bajo peso en mujeres embarazadas, y representan un grave riesgo en pacientes con defensas bajas, que suelen ser pacientes en tratamiento de cáncer, con SIDA, etc.

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