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Implantología

Hoy por hoy, los implantes son la opción más aconsejable para reemplazar las piezas que se pierden y las clínicas certificadas con el Sello de Calidad DentalQuality® llevan a cabo las técnicas quirúrgicas más avanzadas en materia de implantología, con un resultado de éxito muy alto. La intervención de los implantes consiste en la colocación de un tornillo de titanio que se introduce en el maxilar actuando como raíz del diente nuevo.

El postoperatorio no suele generar apenas molestias, pero sí es cierto que los cuidados posteriores requieren de una higiene oral adecuada para garantizar una larga vida al implante, así como revisiones periódicas al odontólogo. Cada caso debe tratarse de manera particular a partir de un estudio clínico previo y valorar si se precisa colocación de manera unitaria o para múltiples dientes.

Preguntas frecuentes
Un implante dental es una fijación, normalmente de titanio, que se coloca en el maxilar como sustituto de la raíz de un diente perdido y sobre el cual se coloca una pieza dental artificial.
En general, todas aquellas personas que hayan alcanzado el desarrollo máximo, es decir, a partir de los 18 o los 20 años.
Personas que padezcan enfermedades graves relacionadas con el metabolismo del hueso, infecciones concretas y tumores malignos, así como personas que estén recibiendo tratamiento con radioterapia o quimioterapia.
Sí, normalmente, el especialista realiza una radiografía completa de la boca para conocer el estado de la parte no visible del diente que ha de tratar. Sólo en casos específicos puede ser preciso realizar un TAC. El especialista también observará el estado de la mucosa oral y de la encía; de esta forma podrá valorar cuál es el mejor modo de colocar el implante.
Se trata de una sencilla intervención ambulatoria con anestesia local que se lleva a cabo en la misma consulta del odontólogo, siempre que ésta, evidentemente, se encuentre adaptada tanto en cuanto al material como a los profesionales que intervienen.
La intervención en sí misma dura sólo unos treinta minutos si se trata de uno o pocos implantes, y de 45 a 90 minutos si se deben colocar muchos. Sin embargo, la experiencia del especialista y la dificultad del tratamiento pueden hacer variar estos rangos.
Lo cierto es que la colocación de implantes no debe presentar problemas una vez finalizada la intervención. El paciente no debería sentir prácticamente ninguna molestia, salvo durante la cicatrización de la herida. Por esta razón y para evitar complicaciones innecesarias, el especialista puede recetar antibióticos o antiinflamatorios y requerirá una buena limpieza de la zona tratada.
Normalmente, no. El organismo acepta en la mayoría de los casos el implante y sólo en un pequeñísimo porcentaje se produce un fallo en la integración con el hueso. En estos casos, no hay ningún problema en repetir la intervención. La experiencia y la buena práctica del especialista en el momento de la colocación del implante son primordiales para que esto no suceda.
Hasta el momento, todos los estudios indican que los implantes, o más concretamente los materiales con que están hechos, como el titanio o la zirconia (utilizado en odontología holística), no provocan ningún tipo de alergia reconocido. Sin embargo, sí que pueden provocar alergias las coronas que se colocan encima de los implantes, siempre y cuando éstas no sean de materiales nobles.
Básicamente son dos los tipos de prótesis que aceptan los implantes: fijas y removibles. Estas prótesis pueden presentarse en distintos materiales y si son colocados como es debido proporcionan unos resultados óptimos.
La calidad del implante.