Ventajas y desventajas de la ortodoncia lingual

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Ventajas y desventajas de la ortodoncia lingual

Hoy por hoy la sociedad tiende a subir mucho el listón de la estética y la imagen en cualquier situación que implique relaciones interpersonales (entrevistas de trabajo, reuniones, eventos sociales, trabajos de cara al público, encuentros con amigos, etc.) y es la zona dental la que se convierte en uno de los focos principales. Porque sobra decir que una bonita sonrisa, sana, blanca y perfectamente alineada te hace ganar muchos puntos personales.

En el post de hoy nos centramos en esta última parte, la de conseguir que la dentadura se muestre con una colocación correcta y es ahí cuando entran en juego los tratamientos de ortodoncia. Sólo un profesional como el odontólogo puede determinar cuál de todos los tipos de ortodoncia es el más adecuado para cada paciente. Pero volviendo al tema de la estética, es habitual que cuando a un paciente adulto e incluso joven se le recomienda un tratamiento de ortodoncia, éste quiera que el aparato resulte lo menos visible posible, es decir, ya no sólo el objetivo final es lograr una sonrisa bonita y bien perfilada, sino que durante la duración del tratamiento también solicita que cuando sonría, su dentadura no se muestre excesivamente “cargada” de elementos correctores “poco estéticos”.

Es aquí cuando la ortodoncia lingual se convierte en una de las opciones más demandadas. Este sistema es muy similar al tradicional de los brackets que van sujetos a los dientes por su parte frontal y, por tanto, visible; lo que ofrece el sistema lingual es que dichos enganches y alambres se sitúan en la parte interna de las piezas dentarias logrando un mejor efecto estético durante el tratamiento. Así pues, entre sus principales ventajas está la de su invisibilidad. Pero hay otras, como que son aparatos extremadamente precisos, que prácticamente pueden llevar todo tipo de pacientes y que producen menos lesiones de descalcificación sobre el esmalte de los dientes, más acusadas en los aparatos frontales, sobre todo en pacientes con mala higiene dental cuya acumulación de placa bacteriana provoca que éstos muestren una mala apariencia una vez finalizado el tratamiento. Además, los aparatos linguales permiten un fácil acceso a la superficie labial en el proceso de higiene oral. Hay que añadir también que el odontólogo puede realizar una mejor valoración clínica de la posición de los dientes durante el tratamiento al no existir estructuras que los obstruyan visualmente, como sucede con los brackets.

Por otro lado, entre las desventajas cabe destacar como básica las molestias que ocasiona a la lengua, provocando la mala pronunciación de determinados sonidos, un hecho que puede solucionarse transcurridas las 3-4 semanas de adaptación. También hay que destacar que es un tratamiento caro cuyos resultados tardan más tiempo en lograrse. De hecho, esta técnica de ajuste es mucho más compleja que cualquier otra, con lo cual, la formación y experiencia del odontólogo es clave, teniendo en cuenta, además, la inversión que éste ha de llevar a cabo en materia de laboratorio y aparatología.