Uso de colutorio después del cepillado

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Uso de colutorio después del cepillado

Mantener una salud dental sana y limpia es cuestión del propio interés del paciente, es decir, de la higiene diaria que éste le dedique a sus dientes. Resulta evidente que si no hay una rutina en esta acción tanto para los mayores como para los más pequeños, la dentadura lo va a acusar con la existencia de caries y otras enfermedades. Así pues, cepillarse los dientes después de cada comida en casa o, en su defecto, en el lugar de trabajo, en el colegio, etc. es fundamental porque es necesario eliminar la placa dental -inapreciable a simple vista-, dado que sus bacterias no tienen otro objetivo que atacar a los dientes.

La acción de cepillarse los dientes va acompañada del uso de pasta dentífrica, cuyo contenido de flúor es importante para prevenir la caries y eliminar el sarro. Pero, además, puede o debe complementarse con el uso también del hilo dental y de colutorios.

En el blog, hoy el protagonista es éste último, el colutorio, cuya definición corresponde a una solución líquida acuosa o hidroalcohólica con los mismos principios que las pastas dentífricas pero en concentraciones más bajas. El colutorio puede incluir flúor si éste está destinado a la prevención de caries, pero también agentes antisépticos o cicatrizantes si el objetivo es prevenir la gingivitis, pero en ningún caso se ha de entender como un sustituto de la higiene dental, sino siempre como un complemento. Su fórmula farmacéutica se usa para el tratamiento tópico de afecciones bucales y se diferencia de los enjuagues bucales por su viscosidad, dado que es más espeso y con ello lo que se pretende es que se adhiera a la mucosa bucal. Existen diferentes concentraciones de ingredientes activos para los colutorios, según su finalidad, por ello es posible encontrar diferentes tipos de colutorios: contra la infecciones, antisépticos (que, además, aportan frescor a la boca y un aliento agradable), para prevenir las caries, los fluorados (importantes durante la calcificación del diente), contra la halitosis y, finalmente, los colutorios antiplaca (para combatir la gingivitis y las enfermedades periodontales).

Para los niños menores de 12 años se recomiendan los colutorios sin alcohol y baja concentración de flúor, incidiendo en la importancia de no ingerirse.

El colutorio lo utiliza el paciente en la parte final del proceso de cepillado, tras el hilo dental, y su objetivo es la eliminación de la placa bacteriana, el control o reducción de la halitosis, la prevención de caries y gingivitis, la interacción con la saliva y proteínas de la mucosa, y el facilitar la eliminación mecánica del biofilm. Los enjuagues deben realizarse durante un minuto y en cantidades de 15 ml.

A saber: no hay limpieza dental perfecta sin el uso de un buen colutorio.