Los problemas de encías más frecuentes

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Los problemas de encías más frecuentes

La gingivitis y la periodontitis son los problemas de encías más frecuentes hoy en día. Se trata de diferentes fases de un mismo problema: la enfermedad periodontal, una infección bacteriana que afecta tanto a las encías como a los demás tejidos que soportan el diente, hueso maxilar y ligamento periodontal.

La afectación de la enfermedad periodontal es tan elevada que se calcula que solo un 18% de jóvenes, un 8% de adultos y un 7% de personas mayores de 65 años tienen las encías completamente sanas.

Ambas enfermedades periodontales se diferencian por:

  • La gingivitis: es una inflamación que solo afecta a las encías.
  • La periodontitis: es una inflamación que afecta tanto al hueso como al ligamento periodontal que soportan el diente.

Gingivitis

La mayoría de adolescentes muestran algún signo de inflamación en los tejidos gingivales de la base de los dientes; un problema que también es mayoritario en los pacientes adultos. Esta condición llamada gingivitis se caracteriza por el enrojecimiento de los márgenes de las encías, su hinchazón y su sangrado al cepillarse los dientes o pasarse el hilo dental.

Los problemas de encías se producen tanto a nivel crónico como agudo. La gingivitis aguda se asocia con una infección específica, la afectación por parte de microorganismos o el recibimiento de un traumatismo. Mientras que la inflamación crónica de las encías se asocia con la acumulación de placa bacteriana en los dientes y encías. El punto positivo es que se trata de una fase que puede revertirse mediante tratamiento profesional y el mantenimiento de buenas prácticas higiénicas en casa.

Periodontitis

Cuando los problemas de encías afectan al hueso y al tejido de soporte de los dientes, recibe el nombre de periodontitis y se caracteriza por la formación de bolsas periodontales y/o espacios entre los dientes y las encías. Esta infección puede progresar provocando una destrucción periodontal que supone una alta movilidad de los dientes e incluso su pérdida.

Aunque la mayoría de adultos sufren gingivitis, ésta no siempre se convierte en periodontitis. Uno de los retos de los dentistas es detectar de manera precoz las primeras fases ‘silenciosas’ de los problemas de encías, cuando no provocan dolor y pasan desapercibidos. En estas fases iniciales, el sangrado de las encías suele ser el único síntoma; a medida que la infección avanza las encías se deterioran, el sangrado para y no se producen síntomas hasta que los dientes ganan movilidad. En muchos casos, la periodontitis puede frenarse mediante tratamiento, aunque la destrucción que ha alcanzado es irreversible.