Hábitos que empeoran los espacios interdentales

Mund mit Implantat

Hábitos que empeoran los espacios interdentales

El tema de los espacios interdentales puede tener su origen en cuestiones genéticas porque el padre o la madre ya acusan esta disfunción en su dentadura que habitualmente es consecuencia de la llamada microdoncia, es decir, dientes pequeños, pero en otras ocasiones puede deberse a malos hábitos que el paciente -en este caso, de niño- haya ido adquiriendo en los momentos clave en que sus dientes están formándose.

En cualquier caso, sobre este tema es importante destacar su origen ubicado en el momento de los 6-7 años, cuando aparecen los dientes incisivos centrales superiores que son los que van a marcar la estructura y distribución de la dentadura. Estos ya llegan con un espacio entre sí que se llama “diastema” y, en condiciones normales, éste se irá cerrando a medida que van saliendo las otras piezas, los incisivos laterales. Si el progenitor ya ve que entre estas cuatro piezas existe una separación importante, debe consultar con su odontólogo que será quien valorará el porqué de esos espacios interdentales que ya muestra el niño.

Los malos hábitos parafuncionales que pueden generar este problema vendrían a ser el chupeteo con el dedo tan habitual en época infantil, también el chupeteo pero del labio, que tenga el frenillo labial largo, que acuse malos hábitos al hablar, comer o tragar, que exista la mala costumbre de empujar los dientes con la lengua o que los dientes caninos hayan salido en mala posición. Cualquiera de estas causas puede llevar a un incremento de los espacios interdentales del niño que, si no se soluciona, se mantendrá en su vida adulta generándole más de un problema de complejo y entonces la solución pasará por cuestiones de estética dental.

La respuesta más habitual del odontólogo cuando el paciente presenta este problema interdental es que éste se someta a un tratamiento de ortodoncia que, dependiendo de cada caso, seguirá un proceso u otro, con un aparato u otro. También es importante antes de comenzar la ortodoncia, valorar los espacios reales, donde están situados, a qué piezas afecta, cuál es la salud de los dientes, etc. Así sería en la mayoría de casos de pacientes niños o adolescentes, e incluso de adultos que tienen los dientes bien y no quieren cambiar su forma. Pero también existen otras respuestas odontológicas más habituales de aplicar en adultos que sufran de espacios interdentales y que, a su vez, son de solución más rápida, como es el caso de la adhesión dental o la utilización de carillas de porcelana o de coronas dentales, con grandes resultados pero que a veces exigen tallar la pieza dentaria. Otra opción son los implantes dentales previa extracción de las piezas que presentan el problema, aunque siempre se valora como la última. Este “pack” de medidas para combatir los espacios interdentales se conoce como las 3 R: recolocación, restauración y retirada.