¿Qué es la odontología preventiva?

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¿Qué es la odontología preventiva?

La odontología preventiva se encarga de analizar cuidadosamente las características de la boca para detectar a tiempo las posibles enfermedades que, en un futuro, la atacarán. El diagnóstico precoz de las dolencias bucodentales y su prevención son los dos objetivos fundamentales de la odontología preventiva, o, en caso de no haber llegado a tiempo, la reducción de los efectos malignos de estas afecciones. Cuanto antes se ponga en marcha un tratamiento preventivo, determinando las intervenciones microbiológicas e inmunológicas que le corresponden a la boca del paciente, mayor será el poder curativo. Al contrario de lo que se suele pensar, los dientes no están sujetos a un desgaste imparable que acabe por deteriorarlos completamente; antes bien, con un tratamiento preventivo inteligente, la salud bucodental puede en muchos casos mantenerse sin problema, siempre y cuando, obviamente, los hábitos del paciente no sean nocivos.

Los factores que intervienen en la odontología preventiva son muchos, y algunos forman parte de la vida cotidiana del paciente, por lo que resulta crucial que este tome conciencia sobre ellos. Así, por ejemplo:

  • La ingesta de sustancias con poder cariogénico, como el azúcar.
  • El hábito del tabaco y la ingesta de alcohol.
  • La calidad del cepillado y su frecuencia a lo largo del día.

Estos factores y otros (que no dependen de los hábitos del paciente, sino de su genética) afectan directamente a la manera en que se desarrolla el principal agente destructor (junto con la caries) de las estructuras bucodentales: la placa bacteriana. Es prácticamente imposible, sin acudir a un higienista dental, eliminar todo rastro de placa bacteriana de la boca, pues esta se extiende hasta los rincones más ocultos, pero ciertos hábitos saludables como el correcto cepillado después de las comidas y el uso del hilo dental pueden ayudar a prevenir su expansión y a mantenerla en control; siempre, no obstante, con la necesidad de acudir al dentista para realizar una limpieza periódica que llegue a las zonas más difíciles.

Para ello, el tratamiento preventivo pone en marcha algunos de los siguientes elementos:

  • El flúor, para dar vigor a los dientes.
  • Limpiezas periódicas.
  • La detección de problemas por medio de radiografías.
  • La ortodoncia, necesaria en algunos casos para evitar problemas de mordida.
  • Los selladores, para proteger a los dientes de la caries.

La odontología preventiva trata, con estos métodos y otros, de contener los agentes bacterianos que ponen en peligro nuestra boca, buscando el diagnóstico precoz de problemas como la caries, la piorrea y otras enfermedades periodontales graves.