Para tu salud bucodental, exige la máxima calidad

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Para tu salud bucodental, exige la máxima calidad

Sobra decir que cuando se habla de salud, la calidad es la primera exigencia que debe tenerse en cuenta y en el caso de la salud bucodental, son muchos los motivos que llevan a todavía más insistir en ello. Desde la propia formación del odontólogo hasta los materiales utilizados en los tratamientos, pasando por la atención al paciente son sólo algunos de los factores que deben exigirse desde el minuto uno. El objetivo tanto del médico como del paciente es lograr una sonrisa sana y reluciente, pero no a cualquier precio.

Por comenzar a hablar de una de estas exigencias relacionadas con la calidad odontológica, qué duda cabe que la primera es la formación del médico dentista, dado que la colegiación es obligatoria y el paciente puede y debe exigirla en cualquier momento. Un odontólogo no puede ejercer como tal si no está titulado legalmente. Precisamente esta profesión sufre mucho de intrusismo y hay que combatirla duramente, ya que al otro lado de la balanza hay verdaderos doctores vocacionales que no persiguen otra finalidad que la mejora de la calidad de vida y la salud de sus pacientes. Además, estos médicos procuran seguir una formación permanente para estar al día de las últimas técnicas empleadas en los más diversos tratamientos, siempre mirando por el paciente, por ofrecerle los mejores cuidados que, ya se sabe, evolucionan con el tiempo, de ahí la importancia de estar al día de todo lo que acontece en el ámbito formativo de la profesión.

Y la calidad va de la mano también de la inversión que las clínicas han de realizar en aquellas tecnologías y equipos que van surgiendo con las últimas innovaciones, así como en los materiales odontológicos más innovadores con el firme propósito de ofrecer siempre tratamientos duraderos, con unas garantías de permanencia en la boca por mucho tiempo.

Y todo ello conlleva un precio, lógicamente. Porque no hay que olvidar, como bien dicen, que “en salud, lo barato sale caro”. Y en este sector abundan las ofertas de publicidad engañosa, con precios de tratamientos que no se adecuan a la realidad del sector que trabaja con la calidad como premisa principal. Son esas clínicas que anteponen el negocio a la salud bucodental, sin importarles demasiado los materiales utilizados ni los verdaderos problemas que muchas veces conlleva el dolor bucodental; sólo les importa la rentabilidad económica de su clínica o franquicia. Y actualmente, con la crisis, se aprovechan todavía más de la situación para justificar esos precios cuando, en realidad, lo que esconden es una mala praxis, unos materiales de mala calidad y, en definitiva, una mala atención al paciente que pone toda su confianza en unos médicos que acabarán, con el tiempo, ganándose una mala reputación.