Ortodoncia estética

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Ortodoncia estética

Para empezar, cuando se habla de ortodoncia vinculada a una finalidad estética, siempre se relaciona con los pacientes adultos (e incluso jóvenes), ya que sobra decir que iniciar un tratamiento de ortodoncia no siempre es “plato de buen gusto” salvo que el objetivo merezca la pena. En el caso de los niños es por cuestiones correctivas, mirando por el futuro de su salud dental y por corregir unas deficiencias morfológicas y es una decisión que toman los padres por ellos. Si hablamos de los adultos, el tema ya cambia y someterse a un proceso correctivo suele ser por una mejora de la imagen dental y, en consecuencia, de la general del paciente (derivada de una mordida incorrecta, una mala alineación, unos excesivos espacios interdentales, etc.).

Paralelamente a esta idea, durante el tiempo que dura el tratamiento del adulto o del joven, éste quiere que su corrector dental pase lo más desapercibido posible. Estos aparatos se llaman brackets estéticos y suelen variar de los habituales por los materiales con los que están fabricados, mayormente imperceptibles y muy discretos.

Podría decirse que existen algunas diferencias entre este tipo de ortodoncia y la convencional, destacando como principal, como ya hemos comentado, la finalidad propiamente estética, además de posibles correcciones que quizás no se llevaron a cabo de niños. También es cierto que estos brackets generan menos alergia al metal y su precio es más elevado. En cuanto a la duración del tratamiento, suele ser más o menos la misma en ambos casos. En cuanto a los materiales, es ahí donde quizás reside otra de las importantes diferencias. Para la ortodoncia estética la clínica dental dispone de diferentes tipos de brackets como son los de zirconio (aportan la estética de la porcelana y la resistencia propia del zirconio), de cerámica (con el color del propio diente y son muy resistentes, se colocan en la cara visible), de polisulfona (composición de plástico, que reduce la fricción con el arco) y de zafiro. Éstos últimos merecen un apartado distinto porque son la última innovación que ha llegado al mercado de la ortodoncia estética. Son prácticamente invisibles y no se tiñen ni pierden su transparencia a lo largo del tratamiento, pasando totalmente desapercibidos a los ojos de los demás.

Como en todo tratamiento de ortodoncia, será el médico especialista el que tras una primera visita determinará y valorará el caso del paciente tras realizarle una radiografía panorámica. A partir de ahí, y tras elegir el tipo de aparato que precisa, en la siguiente cita se procede a la cementación de los brackets en la dentadura del paciente.