Los inconvenientes de los piercings bucales

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Los inconvenientes de los piercings bucales

Los piercings son pequeños elementos, normalmente metálicos, que se colocan en alguna zona del cuerpo. ¿Su objetivo principal? Son objetos decorativos que, al gusto de la persona que los lleva, embellecen el rostro o cualquier otra parte del cuerpo. Los más frecuentes son los piercings bucales, sobretodo aquellos que se insertan en la lengua o el labio, aunque también hay quien los prefiere en el frenillo superior o inferior. Aunque pueden parecer estéticos, los piercings perjudican nuestros dientes en gran medida, así como nuestra salud bucodental general. No sólo pueden fracturar las piezas dentales, sino que pueden dañar nuestras encías y provocar episodios realmente dolorosos. Los profesionales agrupados bajo el Sello de Calidad DentalQuality® insisten en la peligrosidad de esta moda que está cada vez más extendida.

Sí, hemos hablado de moda, y es que colocarse piercings bucales es una práctica altamente frecuente entre lo jóvenes. Muchos piensan que una bola en la lengua o un aro en el labio les atribuye un plus de personalidad, los convierte en seres únicos más allá de su propia forma de ser. Así se ha considerado a lo largo de los últimos años y así es como la moda ha etiquetado a estas pequeñas piezas. Es posible que sí, que añadan distinción al carácter de alguien, pero lo que es seguro es que pueden dañar seriamente nuestra salud bucodental. ¿De qué manera? ¿Cuáles son los inconvenientes particulares de los piercings bucales? Te lo explicamos a continuación:

  1. Recesión gingival: es uno de los inconvenientes más importantes de los piercingsbucales, especialmente aquellos que están colocados en los labios. En ocasiones, los piercings pueden retraer las encías y dejar más superficie dental al descubierto, lo que favorece la pérdida de inserción del diente, afecta a su movilidad y, como consecuencia, incrementa las probabilidades de caída.
  2. Traumatismos dentales: las fracturas, grietas o el desgaste de dientes son frecuentes con estas pequeñas piezas de metal, dado que están en contacto directo con los dientes y los rozan continuamente.
  3. Enfermedad periodontal: la presencia del piercing bucal en el interior de la cavidad puede provocar acumulación de placa bacteriana en la zona, una circunstancia que está directamente relacionada con la aparición de la enfermedad de las encías.
  4. Halitosis: la acumulación de placa bacteriana que comentábamos puede dar lugar, asimismo, a mal aliento o halitosis, una situación verdaderamente desagradable para la persona que la sufre y para los demás.
  5. Maloclusiones dentales: también pueden modificar la oclusión. ¿Cómo? La introducción permanente de un cuerpo extraño en la cavidad oral altera el equilibrio de las fuerzas de la lengua y puede cambiar la posición de los dientes.
  6. Alteraciones del habla: el piercing en la lengua causa, entre otras muchas cosas, alteraciones severas en el habla, sobretodo dificulta la pronunciación de palabras que contengan las letras R, S, T y L.