La ortodoncia que no se ve

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La ortodoncia que no se ve

Uno de los tratamientos más habituales en las consultas de los dentistas es la ortodoncia, especialmente en el caso de los pacientes más jóvenes que precisan de una correcta colocación de sus dientes para corregir futuras alteraciones bucodentales. Pero también los pacientes adultos están abiertos a ser tratados con ortodoncia en el caso de diagnósticos graves no tratados precisamente en la infancia o bien para corregir pequeñas anomalías con fines, en muchos casos, estéticos. En cualquier caso, es el ortodoncista el que determinará el tratamiento a seguir, duración y tipo de aparatos que precisa el paciente.

En un post anterior ya describimos una a una las diferentes técnicas que se aplican actualmente en las clínicas dentales y hoy vamos a centrarnos en una en concreto: la ortodoncia invisible, la ortodoncia que no se ve, pero que va haciendo su curso corrector sobre los dientes de una forma más discreta. Existe una marca líder en el mercado que ha generalizado el nombre de este tipo de ortodoncia y es Invisalign®. Se trata de unos correctores dentales transparentes que sustituyen a los clásicos y tan incómodos y poco atractivos brackets metálicos. Bien es cierto que los pacientes más pequeños no son aptos para este tipo de ortodoncia que sí se ha generalizado entre los más jóvenes, a partir de los 12-14 años, cuando las cuestiones de complejos, vergüenzas, etc. causadas por una ortodoncia metálica están a la orden del día. Y, obviamente, también los adultos son los más fieles seguidores de esta técnica correctiva mucho más estética.

Antes de nada es importante destacar que para poder ofrecer Invisalign® a sus pacientes, la clínica dental ha de estar capacitada para ello, dado que el ortodoncista requiere una formación específica. Sólo así la marca permite el trabajo con estos aparatos correctores.

La ortodoncia invisible consiste en un plástico semiflexible fuerte y resistente que se fabrica totalmente personalizado para cada paciente, haciéndose a medida. El ortodoncista formado en Invisalign® ha de llevar a cabo previamente unos pasos, tales como radiografías, fotografías, etc. de la dentadura del paciente y éste, incluso, puede visualizar la evolución de sus dientes, desde el inicio hasta el final del tratamiento. Los aparatos se van sustituyendo por otros nuevos regularmente, conforme la corrección avanza. Y la principal ventaja es que se pueden quitar y poner por el propio paciente para comer, lavarse los dientes, etc. y el plástico corrector también se limpia con un cepillo y agua tibia.

Frente a esta “libertad” de quitar y poner los aparatos, especialmente indicado en el caso de pacientes jóvenes, los padres disponen de los llamados “marcadores de cumplimiento” que lleva el propio corrector y que indican el control de su uso, mostrando al dentista cuántas horas al día lo ha llevado puesto el joven.