El cuidado de los dientes del bebé

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El cuidado de los dientes del bebé

Según la Academia de Odontología General, la salud de los dientes de los niños debe cuidarse desde el momento del nacimiento, produciéndose la salida del primer diente sobre los cuatro o seis meses de vida del bebé (algunos incluso más tarde), que es cuando deja la lactancia y comienza a probar sus primeros alimentos sólidos. Esto quiere decir que de los cuidados a partir de este momento dependerá su futura salud dental, especialmente en lo que al tipo de alimentos consuma.

Los dientes conocidos como “de leche” o temporales emergen de la encía después de que ésta se haya inflamado y el bebé pase por un proceso de babeo excesivo, además de encontrarse más inquieto e irritable. Los primeros en salir son los dientes incisivos inferiores y alrededor de los 18 meses es cuando le salen los primeros molares. En total, el niño llegará a tener 20 dientes de leche, 10 en cada arco, y desde los seis a los 13 años será cuando esa primera dentición se irá reemplazando por los 28 dientes definitivos de forma progresiva.

El tipo de consumo de alimentos influye y mucho en los primeros meses de dentición del bebé, siendo muy habitual la toma de biberones con zumos de frutas que tienen un alto contenido de azúcar y no deberían representar más del 10% de su dieta. Es muy importante evitar que el bebé se duerma en el transcurso de dicha toma porque estos zumos pueden causar erosión en el esmalte dental llegando a causar la llamada “caries del biberón”. Otra costumbre es la de mojar el chupete en sustancias dulces, como la miel o el azúcar para, en algunos casos, calmar al bebé. Craso error. Y la gravedad no está tanto en los azúcares propiamente, sino en los ácidos que se producen tras la ingesta de dichos alimentos propagando las posibilidades de caries a través de las bacterias que atacan el esmalte. Así pues, lo más recomendable es que el bebé no tome nada más que agua como líquido a lo largo del día.

En cuanto a la limpieza dental, ésta suele comenzar con una gasa suave sobre las primeras erupciones dentales y, una vez se haya producido la salida de los primeros molares, es cuando los pequeños pueden iniciarse con el uso del cepillo dental, de filamentos suaves y de cabezal estrecho en esta primera etapa. Es el adulto el que le proporcionará la educación dental necesaria, ayudándole a hacerlo correctamente y, sobre todo, antes de acostarse, siendo hacia los 5-6 años que el niño ya ha adquirido cierta destreza con el cepillo. Sobre los tres años puede ya usar pasta dentífrica en una pequeña cantidad, existiendo en el mercado productos acordes a cada edad infantil.