Coronas de zirconio: las más estéticas del mercado

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Coronas de zirconio: las más estéticas del mercado

Las coronas de zirconio son un tipo de coronas dentales que se utilizan para mejorar la apariencia y funcionalidad de los dientes que están severamente manchados o dañados. Además de tener una estética idéntica a los dientes naturales, permiten modificar el aspecto de la sonrisa de manera inmediata y muy duradera. Por todos estos motivos, las coronas de zirconio se han convertido en uno de los mejores tratamientos en odontología cosmética del siglo XXI.

¿Qué es el zirconio?

El zirconio es un tipo de cristal completamente biocompatible y prácticamente indestructible. Antes de utilizarse para las restauraciones dentales, se había utilizado durante muchos años en otro tipo de prótesis médicas, como articulaciones de cadera o rodilla.

Ventajas de las coronas dentales de zirconio

Los tres principales beneficios de las coronas de zirconio son:

  • Su fuerza: el zirconio dura más que otros materiales utilizados para coronas dentales
  • Su estética: sus propiedades de translucidez hacen que pasen completamente desapercibidas entre los dientes naturales
  • Su mínima preparación: requieren menos preparación que otro tipo de coronas, con lo que permiten mantener una mayor parte de los propios dientes

Por todos estos motivos, las coronas de zirconio son una buena opción si se busca una corona fuerte, duradera y con una estética natural. Tres motivos que la convierten en una alternativa perfecta para dientes deteriorados, manchados o que necesitan fortalecer su estructura.

Desventajas de las coronas dentales de zirconio

Debemos de tener en cuenta que la dureza de este material también puede jugar en su contra. Al ser tan fuerte, puede comportar daño en los dientes antagonistas, con lo que es necesario estudiar previamente la situación de la dentadura del paciente.

¿Cómo se colocan las coronas de zirconio?

El proceso de colocación de las coronas de zirconio es similar al de otras coronas y requiere dos pasos: preparación y colocación. La primera fase se lleva a cabo bajo anestesia local y consiste en reducir el tamaño del diente con una pequeña herramienta de fresado para sí poder encajar la corona perfectamente. Después se toma una impresión del diente ya tratado y se envía el molde al laboratorio, dónde se fabricará la corona.

Unos días más tarde, cuando ya se ha fabricado la corona, se realiza la segunda fase. En ella se comprueba que la corona encaje a la perfección antes de cementarla al diente. Una vez colocada ya solo queda cuidar de ella como si de un diente propio se tratara y acudir a la clínica dental con el sello de calidad DentalQuality® de manera regular para que comprueben su correcto estado.