Cómo cuidar el esmalte dental

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Cómo cuidar el esmalte dental

El esmalte dental es la capa protectora de los dientes y con esta función es de recibo procurar cuidarla y mantenerla en el mejor estado posible para garantizar una larga y saludable vida a las piezas dentales. En ello influye mucho el cuidado diario que le demos a la boca, así como los alimentos que se consuman. No hay que olvidar que el esmalte es una sustancia dura, creada para mantenerse así toda la vida, aunque su desgaste es inevitable e irreversible, pero lo más importante es procurar que no se vea afectado por ninguna bacteria.

Uno de los cuidados más importantes a tener en cuenta y que suele ser a su vez uno de los errores más habituales de las personas es el tema relacionado con el cepillado diario. No debe abusarse de éste, es decir, no por cepillar más los dientes va a ser mejor para éstos, al contrario, se puede producir un desgaste del esmalte dental. Además, hay que tener especial cuidado en no cepillar con excesiva fuerza y en hacerlo con un cepillo de cerdas suaves. Así pues, la persona ha de ceñirse a lo indicado por el odontólogo, con tres cepillados diarios es suficiente, detrás de cada comida, combinado con el uso del hilo dental.

Los alimentos es la otra cuestión básica relacionada con el esmalte, especialmente en lo que se refiere a alimentos y bebidas ácidas porque tienen la capacidad de ablandar el esmalte dental. Por ello, se recomienda el cepillado dental, por lo menos, una hora después de haber consumido este tipo de productos con el fin de perjudicar lo menos posible el esmalte. Estos alimentos son aquellos más carbonatados o hechos a partir de cítricos y aunque son muy nutritivos, es recomendable, en el caso de las bebidas como zumos de frutas, hacerlo con una pajilla para evitar el paso del líquido por los dientes. Otra opción es neutralizar esa acidez con otra bebida a posteriori, por ejemplo, agua o leche. Lógicamente, los productos azucarados también hay que evitarlos dado que el azúcar se acumula en los dientes y tras ello proliferan las bacterias. Eso sin olvidar que el azúcar también conlleva la producción de ácidos en la boca.

Por otro lado, dentro del cuidado del esmalte hay que hablar de otros factores que están directamente relacionados con éste, por ejemplo, los trastornos digestivos. Patologías tan comunes como el ardor de estómago o la gastritis pueden provocar regurgitación ácida capaz de llegar a la boca y perjudicar, pues, el esmalte. E incluso la bulimia es uno de los mayores enemigos del esmalte dental porque con la inducción al vómito, las sustancias afectan a la integridad de la boca ablandando el esmalte y proliferando las bacterias que forman la caries.

Teniendo en cuenta estos cuidados y recomendaciones, podemos asegurar que el esmalte dental queda preservado y le garantizamos una larga vida a nuestros dientes.