Claves de la odontología preventiva

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Claves de la odontología preventiva

La odontología preventiva es la especialidad de la odontología encargada de prevenir o evitar la aparición de las distintas patologías en nuestra boca. Para ello, se centra en el estudio de su funcionamiento y sus implicaciones microbiológicas e inmunológicas, para lograr una mayor prevención: conocer las causas de las enfermedades bucodentales es clave para evitarlas.

La odontología preventiva permite que muchas enfermedades bucales se diagnostiquen a tiempo, como la caries o hábito del bruxismo, y no debe confundirse con la odontología conservadora, otra especialidad que consiste en restaurar las zonas ya dañadas por las distintas enfermedades bucodentales.

Existen diferentes técnicas en la odontología preventiva para favorecer una prevención precoz. Una de las más importantes es la higiene bucal por parte del paciente. La higiene es imprescindible en nuestra boca para evitar el desarrollo de enfermedades y una limpieza completa pasa por un cepillado diario, de una duración mínima de dos minutos y después de cada comida. Es recomendable acompañarlo del el uso de un enjuague bucal, así como el hilo dental. Además, el flúor es un gran aliado para fortalecer dientes y encías. También tiene un papel importante la dieta, que debe ser equilibrada para tener una buena salud bucodental. Así, los alimentos con altos niveles de azúcar y carbohidratos son perjudiciales porque alimentan las bacterias de la boca. Tampoco es favorable una dieta pobre en calcio, porque favorece el deterioro en el hueso, que queda más expuesto a las enfermedades periodontales. Además es fundamental evitar hábitos como el tabaquismo o el consumo de alcohol, que favorecen la sequedad y la acumulación de placa en la boca.

Además de la limpieza en casa, la odontología preventiva contempla otros tratamientos a nivel profesional. Es el caso de las higienes dentales realizadas en clínica, que eliminan el sarro acumulado y son recomendadas en periodos de entre 6 a 12 meses. También los tratamientos con ortodoncia, la aplicación de selladores y las radiografías cada cierto tiempo. Para decidir si es necesario o no someterse a este tipo de tratamientos es fundamental visitar con regularidad al odontólogo, quien elaborará un programa de prevención ajustado al paciente.

El mejor modo de combatir una enfermedad es evitarla, y esto es posible gracias a la odontología preventiva.

La odontología preventiva aporta muchos beneficios, que serán mayores cuanto más nos anticipemos a la aparición de las enfermedades bucodentales.